Volvió a plantearse el debate sobre actualizar la metodología de medición de la inflación.
La diferencia entre el aumento de precios de febrero según las ponderaciones actuales (2,9%) y las de la nueva metodología (3,1%) sugiere que la negativa del Gobierno, y en particular del Ministerio de Economía, a modificar los ponderadores del IPC está relacionada con la trayectoria de desaceleración que buscan y con la “corrección de los precios relativos” que impulsan —principalmente aumentos de tarifas, que tendrían mayor peso en el nuevo índice, y cambios en los subsidios energéticos—.
Romano Group indicó que, con la ENGHo 17/18, la inflación de febrero habría sido 3,1%, con una variación interanual del 34,2%. CEPA la estimó en 3% y Equilibra la situó en 3,05%.
CEPA explicó que la diferencia entre las mediciones se debe al importante aumento de los servicios por la quita de subsidios; en febrero, sin embargo, ese efecto se vio atenuado por el fuerte incremento en los precios de los alimentos. En la comparación entre las ENGHo 2004/05 y 2017/18 existe un trade-off entre estos rubros.
Si la nueva medición se hubiese aplicado desde fines de 2023, señalaron que la inflación acumulada habría sido 11,5 puntos porcentuales más alta, y que desde la asunción de Milei la diferencia acumulada sería de 43,9 puntos porcentuales.
Las diferencias se concentraron en 2024, en particular en los siguientes meses:
Febrero: 13,2% (IPC INDEC) vs 15,1% (IPC NUEVO)
Marzo: 11,0% (IPC INDEC) vs 12,4% (IPC NUEVO)
Abril: 8,8% (IPC INDEC) vs 11,9% (IPC NUEVO)
Junio: 4,6% (IPC INDEC) vs 5,7% (IPC NUEVO)


