15 de marzo de 2026
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Ércole Felippa: “No hay una crisis general en la lechería, pero casi el 40% del precio son impuestos”

“Argentina tiene condiciones extraordinarias para producir leche. Si logramos reglas estables y mayor competitividad, el potencial del sector es enorme”.

El presidente de la cooperativa láctea Manfrey, Ércole Felippa, aseguró que la actividad lechera argentina atraviesa dificultades puntuales, pero descartó que exista una crisis generalizada en el sector. Sus declaraciones se producen en medio de la preocupación generada por la situación de la empresa Verónica y el debate sobre el rumbo económico del gobierno de Javier Milei.
En una entrevista, el empresario explicó que los problemas de algunas compañías responden principalmente a situaciones internas o estructurales y no necesariamente reflejan el estado de toda la industria. “Hay empresas con dificultades, pero en muchos casos se trata de problemas que vienen de antes y que el contexto terminó profundizando”, sostuvo.
Un sector con fuerte presencia de pymes
La industria láctea argentina está compuesta por más de 600 empresas, la mayoría pequeñas y medianas. Ese entramado productivo, según Felippa, hace que las dificultades de algunas firmas no impliquen automáticamente un colapso sectorial.
Además, remarcó que la actividad es muy sensible a los cambios del contexto económico y a las variaciones del mercado internacional.
El impacto de los precios internacionales
Durante los últimos meses, la caída del precio global de los lácteos generó tensiones en el sector. Sin embargo, Felippa señaló que esa tendencia comenzó a estabilizarse.
“El último cuatrimestre del año pasado y el comienzo de este año fueron complicados por los valores internacionales, pero en las últimas semanas se frenó la caída y se registraron pequeños aumentos”, explicó.
Aunque el mercado externo absorbe entre el 25% y el 30% de la producción nacional, su influencia es clave para equilibrar el sistema. Cuando los precios internacionales bajan, una mayor cantidad de productos queda en el mercado interno y presiona a la baja los valores locales. Cuando suben, esa presión se reduce.
Córdoba, corazón de la lechería argentina
La provincia de Córdoba concentra cerca del 35% de la producción de leche del país, lo que la convierte en el principal polo lechero argentino.
Según Felippa, una de las características del sector en esa provincia es la mayor escala productiva. Aunque tiene menos tambos que otras regiones, estos suelen ser de mayor tamaño, lo que implica una mayor concentración en la producción primaria.
En cambio, el empresario considera que no existe una fuerte concentración en la industria. Actualmente hay alrededor de 670 plantas lácteas en el país y la empresa que más procesa apenas alcanza cerca del 11% del total.
Entre las compañías más grandes del sector aparecen la multinacional Saputo —propietaria de la marca La Paulina— y la firma argentina Mastellone Hermanos, conocida por productos de La Serenísima.
La presión impositiva
Uno de los puntos centrales del diagnóstico empresario es la carga fiscal. De acuerdo con un estudio del Centro de la Industria Lechera, los impuestos representan cerca del 40% del precio final de los productos lácteos que se venden en el mercado interno.
Felippa explicó que, además de los tributos directos, existe un “efecto cascada” derivado de impuestos provinciales como Ingresos Brutos, que terminan impactando en toda la cadena productiva.
A esto se suman otros costos, como tasas municipales y contribuciones laborales. No obstante, el dirigente aclaró que cuando habla de costo laboral no se refiere al salario de los trabajadores, sino a la estructura de impuestos y aportes vinculados al empleo.
Cooperativas y eficiencia
Como referente de una cooperativa, Felippa también se refirió al funcionamiento de este modelo empresarial. En su opinión, el formato jurídico no garantiza por sí mismo mejores resultados.
“Si una cooperativa no es eficiente, enfrenta los mismos problemas que cualquier empresa privada”, afirmó. Según explicó, el éxito depende fundamentalmente de una gestión eficiente y del manejo adecuado de los recursos.
Consumo y potencial de crecimiento
El consumo de lácteos en Argentina sigue siendo relativamente alto en comparación con otros países de la región, aunque cayó respecto de décadas anteriores. Mientras que en el pasado se alcanzaban niveles de entre 200 y 220 litros por habitante al año —medidos en equivalente leche—, hoy la cifra es menor.
A pesar de las dificultades coyunturales, Felippa se mostró optimista sobre el futuro del sector. Considera que la demanda global de productos lácteos seguirá creciendo y que los países del hemisferio sur —como Argentina, Uruguay y el sur de Brasil— tendrán un rol clave para abastecerla.

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