Mandarines nació a fines de 2019, cuando un grupo que participó en otra experiencia previa decidió conformar una nueva organización con funcionamiento horizontal y autogestivo. Según explica Flavio, integrante del grupo, la intención fue crear un espacio colectivo donde las decisiones se tomen de manera compartida y las tareas se organicen entre quienes participan.
La actividad central de Mandarines son las recorridas que realizan todos los martes por el centro de Lomas de Zamora. Durante esas salidas reparten empanadas y entablan diálogo con personas que viven en la calle, tanto para cubrir necesidades inmediatas como para mantener un contacto humano y conocer las demandas reales de quienes atraviesan situaciones vulnerables.
Con el paso del tiempo la magnitud del trabajo se amplió: cuando comenzaron, identificaban alrededor de 20 personas en situación de calle; hoy estiman más de cien, y sospechan que la cifra real es aún mayor. Flavio señala que la pandemia, junto con crisis económicas y sociales, aumentó la cantidad de personas en la calle y, por eso, la organización fue priorizando la asistencia alimentaria. No es que Mandarines haya nacido exclusivamente con ese objetivo, sino que el contexto los fue orientando hacia la provisión de comida como respuesta urgente.
Además de quienes viven en la vía pública, a las recorridas y a los puntos de ayuda se acercan vecinos con vivienda pero con restricciones económicas. Incluso personas que pueden pagar una pensión o un espacio pequeño recurren a la organización para pedir alimento, lo que evidencia la amplitud de la problemática social en la zona.
Mandarines convoca a voluntarios y voluntarias interesados en colaborar en diversas tareas; no es necesaria experiencia previa ni es obligatorio participar en las recorridas. Las formas de ayuda incluyen cocinar empanadas, preparar bebidas, recibir o clasificar donaciones de ropa y abrigo, transportar donaciones y colaborar con la gestión de redes sociales. También existen numerosas microtareas administrativas y logísticas que sostienen el funcionamiento cotidiano: coordinar salidas, responder consultas, organizar recursos o encargarse de comunicaciones.
El grupo procura no limitar demasiado las tareas y valora cualquier tipo de colaboración. Según Flavio, lo esencial no es la pericia previa sino el deseo de ayudar: esa disposición es lo que permite integrar a nuevas personas y mantener la continuidad de las acciones solidarias que realiza Mandarines en Lomas de Zamora.



