17 de marzo de 2026
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Cierre del Estrecho de Ormuz obliga a Asia a tomar medidas extremas

El cierre del Estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte energético mundial, ha provocado una crisis que supera los mercados petroleros y ha forzado a varios países asiáticos a tomar medidas drásticas —como suspender clases, acortar la semana laboral e intervenir en precios— para mitigar los efectos económicos de la guerra en Irán. Más del 80% de los productos petroleros que atraviesan ese corredor tenían como destino Asia en 2024, lo que ha derivado en escasez y tensiones sociales mientras los gobiernos intentan contener las repercusiones de un conflicto externo, según Axios.

La dimensión de la interrupción se refleja en las respuestas de emergencia. Analistas de JPMorgan, citados por Axios, estiman que hacia el final de la semana los recortes en el suministro de crudo podrían alcanzar 12 millones de barriles diarios, un déficit que sería claramente visible en los mercados físicos y que solo podría compensarse con reducciones comparables en el consumo mundial.

Entre las medidas adoptadas figuran el cierre de universidades públicas y privadas en Bangladesh, la imposición en Corea del Sur del primer tope a los precios del gas en casi treinta años y el fomento del teletrabajo en Tailandia, todas como respuesta a la escasez y el aumento del costo de la energía. El Financial Times, citado por Axios, informó además que en Pakistán se suspendieron clases, se implementó una semana laboral de cuatro días en varias oficinas gubernamentales y se elevaron las tarifas del gas, mientras que autoridades locales en Filipinas optaron por jornadas reducidas para empleados estatales.

En India los efectos se han visto con especial intensidad: reportes de acaparamiento, robos y especulación aumentaron conforme la población buscaba cilindros cada vez más difíciles de conseguir, señaló el Financial Times. En Mumbai el sector hotelero comenzó a cerrar; un restaurantero dijo al Indian Express que la situación se siente “como un segundo confinamiento por COVID-19”. En Pune se suspendieron temporalmente cremaciones a gas y se pidió a la ciudadanía recurrir a madera o electricidad como alternativa.

La razón central es el papel estratégico del Estrecho de Ormuz: aproximadamente el 20% del petróleo y productos energéticos mundial pasan por ese tramo, y su cierre por parte de Irán elevó los precios y generó escasez inmediata. La crisis afecta no solo al crudo, sino también a diésel, combustible de aviación y gas licuado, insumos esenciales para calefacción y cocción en múltiples países.

Europa ya empieza a registrar aumentos en los precios del gas; la Unión Europea valora imponer topes y otras medidas ante una subida que podría elevar el costo de la electricidad. Japón, por su parte, ejecutó la mayor liberación de reservas petroleras de su historia en un intento por estabilizar los precios y proteger su economía.

El análisis por sectores indica que los países dependientes de importaciones son los más afectados, mientras que quienes disponen de reservas estratégicas cuentan con mayor margen de maniobra. China, por ejemplo, está mejor posicionada para amortiguar el golpe a largo plazo gracias a sus reservas petroleras y la posibilidad de recurrir temporalmente a carbón, y además podría ver un impulso en su sector de energías renovables por los altos precios, según Axios.

En síntesis del malestar que atraviesan los países afectados, especialmente en Asia, el presidente de Filipinas, Ferdinand R. Marcos Jr., declaró la semana pasada: “Somos víctimas de una guerra que no hemos elegido”.

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