17 de marzo de 2026
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Precedentes históricos de conflictos marítimos entre Estados Unidos e Irán

La escalada militar entre Estados Unidos e Irán ha tenido efectos económicos y estratégicos de alcance global, convirtiéndose en un conflicto con fuerte componente tecnológico. Según el historiador Niall Ferguson, citado en The Free Press, el uso de drones y la selección de objetivos mediante inteligencia artificial hacen de esta confrontación una de las primeras de su tipo en la era contemporánea. Tras diecisiete días de hostilidades, el cierre del estrecho de Ormuz constituye la amenaza más grave para el suministro energético mundial, provocando aumentos rápidos en los precios del petróleo y del gas y poniendo en riesgo la estabilidad económica global. El Pentágono ordenó recientemente el despliegue de marines y buques de guerra para intentar reabrir esa vía marítima estratégica.

La gravedad del problema se debe en gran medida a la importancia del estrecho de Ormuz. Antes del conflicto, esta ruta concentraba aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo y otro 20% del gas natural licuado, según los datos mencionados por Ferguson. Además, los envíos que pasan por Ormuz desde el Golfo representan una fracción significativa del comercio internacional de productos como aluminio, urea y helio.

Existen precedentes históricos relevantes. En la Primera Guerra Mundial, un bloqueo en los Dardanelos hizo que el precio del trigo británico subiera un 95% respecto al promedio de 1904–1914, un episodio analizado por el historiador Nicholas Lambert. Ese cierre afectó severamente no solo al Reino Unido, sino también a la Rusia zarista, que dependía en gran medida de las exportaciones agrícolas y minerales que transitaban por ese corredor.

La campaña en Gallípoli ilustra los riesgos de subestimar las consecuencias económicas y la resiliencia del adversario. En 1914 Winston Churchill, entonces al frente del Almirantazgo, ordenó sin consultar al gabinete la apertura de hostilidades tras el cierre de los Dardanelos. La ofensiva resultó desastrosa: en marzo de 1915 la armada británica sufrió pérdidas considerables y la posterior ofensiva anfibia fracasó. El ataque fue detenido semanas después tras unas 30.000 bajas entre muertos y heridos, con gran parte de las fuerzas francesas afectadas, y culminó con la evacuación a inicios de 1916.

El cierre de rutas estratégicas no solo complica el acceso a recursos, sino que también revela vulnerabilidades financieras de países dependientes de las exportaciones. En 1914 la depreciación del rublo y la suspensión del patrón oro llevaron al gobierno ruso a buscar préstamos en París y Londres, lo que expuso debilidades que contribuyeron a crisis políticas y cambios en alineamientos internacionales.

Estados Unidos y el estrecho de Ormuz

En el siglo XX la importancia estratégica se desplazó del trigo al petróleo. Durante la guerra entre Irán e Irak en los años ochenta, el tráfico por Ormuz se redujo, pero una sobreoferta global y la política de precios de la OPEP evitaron subidas de precios internas significativas. La administración de Ronald Reagan intervino para prevenir una crisis petrolera tras la toma de la península de Al-Faw por Irán y la petición de Kuwait de protección para sus petroleros.

La operación Earnest Will implicó el escolta de más de 200 buques mercantes en el lapso de un año y permitió evitar consecuencias económicas más graves, en marcado contraste con el fracaso británico en Gallípoli.

Sin embargo, hay diferencias sustanciales con la situación actual. Hoy Estados Unidos actúa como parte beligerante directa y es percibido por Irán como iniciador del conflicto. La proliferación de drones baratos y eficaces ha aumentado la capacidad iraní para afectar el tráfico marítimo. La geopolítica energética también ha cambiado: China es el mayor importador de petróleo del mundo, mientras que Estados Unidos, tras el auge del esquisto, se ha convertido en un exportador neto más limitado. En el primer trimestre de 2025, casi dos quintas partes del petróleo que cruzó Ormuz tenía como destino China.

El cierre del estrecho afecta de manera especial a grandes importadores de combustibles fósiles y fertilizantes, entre ellos Europa, India, Japón, Corea y Taiwán, y puede beneficiar a Rusia, que venía sufriendo por los bajos precios del crudo de los Urales. Además, Ucrania enfrenta dificultades añadidas para acceder a interceptores de misiles debido a la presión de los estados del Golfo sobre el suministro de esos equipos.

Escenarios futuros: de Ormuz al estrecho de Taiwán

La crisis en Ormuz añade complejidad porque China y Rusia podrían aprovechar el involucramiento estadounidense en Oriente Medio para avanzar intereses propios. Aunque la Unión Soviética no logró capitalizar de forma decisiva una situación similar en los años ochenta, la Alemania imperial logró desviar la atención británica en 1915. Algunos analistas en la administración estadounidense interpretan el frente iraní como una jugada que antecede a la cumbre con Xi Jinping. Al mismo tiempo, la gran reserva estratégica de petróleo de China —estimada en 1.200 millones de barriles— reduce la vulnerabilidad de Pekín frente a un corte parcial del suministro desde el Golfo.

Según The Free Press, el verdadero gran cuello de botella está en el estrecho de Taiwán. Más del 90% de los semiconductores avanzados y el 99% de los chips usados en inteligencia artificial se fabrican en la isla, que a su vez importa el 97% de su energía. Una interrupción en ese corredor tendría consecuencias relativas mucho mayores que las de Ormuz.

China podría recurrir a la guardia costera y a argumentos de derecho internacional para controlar aduanas, siguiendo precedentes de maniobras de poder blando. Si Pekín revocase el estatus aduanero diferenciado de Taipéi —de forma similar a la medida aplicada por Washington respecto a Hong Kong en 2020—, podría poner bajo su control las exportaciones taiwanesas.

La cuestión clave, en opinión de Ferguson, es cuánto durará el bloqueo del estrecho de Ormuz y hasta cuándo podrá mantenerse abierto el estrecho de Taiwán. La duración de estas contingencias no solo condicionará el futuro próximo de la administración estadounidense, sino que también influirá en la arquitectura del comercio internacional y en el equilibrio de poder global. De este modo, un conflicto concentrado en una región puede adquirir implicaciones de alcance mundial.

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