27 de marzo de 2026
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Hallan en lago suizo aceite de oliva romano intacto

Una intervención de arqueología subacuática en el lago de Neuchâtel (Suiza) ha recuperado en el lecho lacustre restos de un cargamento romano perteneciente a una embarcación hundida hace aproximadamente dos mil años. La operación fue dirigida por la Oficina de Arqueología Cantonal de Neuchâtel, en colaboración con la Fundación Octopus y el Servicio Arqueológico del Estado de Friburgo, y ha permitido documentar y recuperar diversos objetos sumergidos.

El descubrimiento se detectó gracias a una fotografía aérea tomada en noviembre de 2024 dentro del programa de vigilancia sanitaria de los fondos lacustres y del patrimonio subacuático. Las exploraciones submarinas posteriores confirmaron que se trata de los restos de un naufragio fechado entre las décadas del 20 y el 50 d.C., con un cargamento en un estado de conservación excepcional, aunque no se han preservado elementos estructurales de la embarcación.

El material recuperado incluye principalmente ánforas de aceite de oliva procedentes de la Península Ibérica y vajilla cerámica local, lo que evidencia la conexión del territorio suizo con las redes comerciales de larga distancia del Imperio romano. Estos objetos aportan información directa sobre la producción, el consumo y las rutas de distribución de productos mediterráneos hacia el interior de Europa durante la primera mitad del siglo I.

Características del cargamento y métodos de preservación

El conjunto documentado comprende cientos de recipientes cerámicos —platos, fuentes, copas y cuencos— vinculados a talleres regionales de la meseta suiza, junto a numerosas ánforas importadas desde la Península Ibérica. Asimismo se han identificado herramientas, utensilios y elementos de arreos, destacando varias ruedas en un estado de conservación excepcional, consideradas únicas entre los hallazgos romanos en Suiza.

La preservación de estos materiales se debe a las condiciones particulares del fondo del lago, que limitaron la degradación que suele observarse en yacimientos terrestres.

Por la fragilidad del contexto, los objetos más vulnerables se recuperaron tras una exhaustiva documentación in situ. El proceso de restauración y estabilización, que continúa en curso, tiene como objetivo asegurar su conservación a largo plazo y permitir análisis detallados. Los especialistas subrayan que la intervención preventiva ha sido fundamental para evitar daños por erosión, anclajes o actos de expolio, riesgos habituales en sitios subacuáticos.

Interpretación histórica y valor científico del hallazgo

La presencia de armas, entre ellas varios gladios, sugiere que el cargamento civil viajaba bajo escolta armada, lo que ofrece pistas sobre las medidas de seguridad en las rutas comerciales del siglo I. Según la Fundación Octopus, el estudio de los materiales permitirá identificar con mayor precisión talleres de alfarería y avanzar en el conocimiento de técnicas artesanales y de las redes de intercambio de la época.

El hallazgo constituye una oportunidad relevante para investigar los circuitos comerciales y la logística combinada —terrestre y lacustre— empleada en la distribución de mercancías en el interior del Imperio. Los análisis preliminares indican que productos manufacturados, como el aceite de oliva hispano, se transportaban a largas distancias y se redistribuían mediante infraestructuras de transporte complejas.

Cuáles son los próximos pasos

Una vez concluidos los trabajos de conservación y restauración, las autoridades planean exhibir el material en Laténium, el parque y museo de arqueología de Neuchâtel, que cuenta con una importante colección de este periodo. Paralelamente, los equipos científicos proseguirán con estudios especializados orientados a reconstruir las redes comerciales y a contextualizar históricamente el cargamento.

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