Las milanesas al horno son una alternativa más ligera a las fritas que, con algunos detalles, pueden quedar igualmente crujientes por fuera y jugosas por dentro. Para conseguirlo hay que cuidar el empanado y la cocción: usar carne fina (nalga, cuadrada o pollo) facilita una cocción pareja y evita que se reseque, y un rebozado bien adherido potencia la textura.
Consejos clave:
– Precalentar el horno a temperatura alta (aprox. 200 °C).
– Mezclar el pan rallado con una cucharada de maicena para lograr mayor crocancia.
– Colocar una pequeña cantidad de aceite en la bandeja y rociar ligeramente las milanesas; no es necesario freírlas.
– Hornear a unos 200 °C y dar vuelta las milanesas a mitad de cocción para dorarlas por ambos lados.
– Opcional: cubrir con papel aluminio los primeros minutos para evitar que se resequen y destapar al final para que se doren.
Con estos pasos se obtienen milanesas al horno sabrosas y más livianas, ideales para quienes buscan reducir grasas sin renunciar al sabor. La clave está en la simplicidad y en prestar atención a pequeños detalles del empanado y del tiempo de cocción.



