Las bolsas europeas retrocedieron el viernes, aunque cerraron la semana con una leve ganancia, reflejando la volatilidad y las señales contradictorias provocadas por la guerra en Oriente Medio. El índice paneuropeo STOXX 600 perdió un 0,9% en la sesión, hasta 575,37 puntos, pero acumuló una subida semanal del 0,4%. La mayoría de los sectores terminaron en negativo, afectados por la falta de avances en las negociaciones de paz y por el impacto del alza del petróleo.
El conflicto, iniciado el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán, había generado expectativas de una resolución rápida entre los inversores, pero la divergencia en los mensajes de Washington y Teherán ha aumentado la incertidumbre. En los últimos días, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha mencionado la posibilidad de un alto el fuego, mientras que las autoridades iraníes mantienen una postura más cautelosa. Trump dio a Irán un plazo adicional de diez días para reabrir el estrecho de Ormuz y amenazó con atacar instalaciones energéticas si no se alcanzan acuerdos que pongan fin a la guerra.
Las bolsas de Londres, Fráncfort, París, Milán y Madrid cerraron en negativo, presionadas por la incertidumbre y los mayores precios energéticos. El FTSE 100 retrocedió un 0,05% hasta los 9.967,35 puntos y el FTSE 250 cayó un 1,56%, hasta 20.964,75 puntos. En las últimas semanas, el mercado londinense perdió cerca de 1.000 puntos y volvió a niveles de principios de año, en parte por las repercusiones económicas del conflicto.
En Alemania, el DAX 40 bajó un 1,38% hasta los 22.300,75 puntos, acumulando una caída similar a la del día anterior. La posible interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz, crucial para el comercio de hidrocarburos, sigue pesando sobre Fráncfort. El MDAX y el TecDax también registraron descensos superiores al 2%. Entre los valores con movimientos positivos destacaron BASF (+2,17%), Symrise AG (+1,51%) y Hannover Rück (+0,86%); en el lado negativo, MTU Aero Engines, Rheinmetall e Infineon cayeron más de un 3,8%.
El IBEX 35 retrocedió un 0,95% hasta los 16.802,5 puntos, afectado por el repunte de la inflación y el encarecimiento del petróleo, factores que aumentan la presión sobre economías dependientes de la importación energética. Desde el inicio de los ataques, el IBEX ha perdido un 8,49%. Entre los movimientos relevantes destacó Enagás, que subió un 16,96% tras publicarse la metodología de retribución de la distribución de gas en España. Entre las grandes compañías, sólo Telefónica cerró en positivo, mientras que Repsol, Iberdrola, Santander, Inditex y BBVA terminaron en negativo.
El barril de Brent subió un 3,63% hasta 111,9 dólares, y el West Texas Intermediate aumentó un 4,14% hasta 98,39 dólares. El gas natural en el mercado TTF de Países Bajos cerró en 54,155 euros por megavatio hora, un descenso del 2,36% en la sesión, aunque acumula un incremento del 69,45% desde el inicio del conflicto. Los metales preciosos también repuntaron: el oro subió un 3,27% y se situó por encima de los 4.500 dólares la onza, y la plata avanzó un 3,6% hasta 70,50 dólares la onza.
En Italia, el FTSE MIB cayó un 0,74% hasta 43.379,10 puntos, reflejo de la cautela general en los mercados europeos. El volumen de negociación fue de 545 millones de acciones, por un valor aproximado de 3.975 millones de dólares. Entre las mayores caídas figuraron Leonardo, Buzzi, STMicroelectronics, Saipem y Moncler, mientras que avanzaron Inwit, Amplifon, Eni, Terna y Snam.
La persistente incertidumbre sobre el desenlace del conflicto, unida a la subida de los precios energéticos y a la falta de señales claras desde Estados Unidos e Irán, mantiene la tensión en los mercados. Sam Peters, gestor de carteras en ClearBridge Investments, advierte que si no se alcanza una solución en las próximas dos semanas, las reservas globales de petróleo podrían caer a mínimos históricos, lo que forzaría nuevas subidas de precios y eventualmente provocaría destrucción de demanda. Chris Beauchamp, analista jefe de mercados de IG, señala que las acciones europeas no iniciarán una recuperación sostenida hasta que se emprendan negociaciones que incluyan de manera explícita la reapertura del estrecho de Ormuz, dada la influencia de Irán en ese paso clave para el comercio energético mundial.



