31 de marzo de 2026
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Eliminado y festejo del rival en Gran Hermano Generación Dorada

La última gala de eliminación de Gran Hermano Generación Dorada (Telefe) fue una de las más tensas de la edición y modificó la dinámica interna de la casa. En una noche definida voto a voto, el público decidió expulsar a Franco Poggio tras un mano a mano con Brian Sarmiento, cuyo triunfo y posterior celebración generaron nuevas fricciones entre los participantes.

La jornada comenzó con cuatro concursantes en placa negativa: Lola Tomaszeuski, Yanina Zilli, Franco Poggio y Brian Sarmiento. La tensión fue disminuyendo a medida que se anunciaron las salvaciones; la primera en quedar fuera de la placa fue Lola, quien expresó su alegría y alivio: “¡Gracias, me re quería quedar! Acá adentro me subestiman un poco, pero yo estoy tranquila. Voy a seguir así y voy a dar todo”.

Minutos después se confirmó la permanencia de Yanina Zilli, otra de las jugadoras destacadas de esta edición, que también celebró su continuidad: “¡Me quedo, me quedo! ¡Me tienen que aguantar! Gracias a mi público, los amo”. Con esas definiciones, la eliminación quedó resuelta entre dos perfiles distintos pero polémicos: Franco y Brian.

El mano a mano mantuvo la atención dentro y fuera de la casa. Franco Poggio, modelo y pareja del influencer Lizardo Ponce, había tenido un perfil más reservado; Brian Sarmiento mantuvo su imagen de jugador confrontativo y central en varios conflictos. El conductor Santiago del Moro abrió el sobre y anunció que Franco debía abandonar la casa, una noticia que generó tristeza entre sus allegados.

Antes de irse, Poggio pidió unos minutos para despedirse y dejó un mensaje contenido y agradecido: destacó las personas que conoció y la experiencia vivida en el programa. “Conocí hermosas personas, son todos muy capaces… Esto es un juego, vamos todos para adelante, no decaigan”, dijo, y añadió: “Me llevo una experiencia muy linda, muchas gracias a Gran Hermano por la oportunidad. Fue un desafío. Que gane el mejor”. Cerró su despedida afirmando que se marchaba “con mucha felicidad”.

La reacción que marcó la gala fue la de Brian Sarmiento, que estalló de alegría al confirmarse su permanencia: “¡Vamos! Mano a mano con el que sea. ¡Acá me quedo!”, repitió mientras celebraba con intensidad.

El festejo de Sarmiento provocó molestias dentro de la casa, sobre todo entre quienes se acercaban a Poggio. Tras la eliminación se registraron cruces y discusiones vinculadas tanto con la celebración como con la creciente tensión en la convivencia.

Con esta salida quedan 22 participantes en competencia en una edición marcada por la exposición y los conflictos constantes. La gala no solo impactó por la eliminación, sino por el contraste entre la despedida serena de Poggio y la celebración explosiva de su rival, que volvió a demostrar cómo cada decisión puede reavivar tensiones.

La competencia entra ahora en una etapa de alta sensibilidad emocional, en la que cualquier movimiento puede alterar el rumbo del juego. En Gran Hermano, además de quién se va, importa cómo quedan los que siguen y cómo repercute eso en la convivencia.

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