5 de abril de 2026 – 23:41
El petróleo retomó su tendencia alcista tras el fin de semana de Pascua debido a la escalada militar en torno al estrecho de Ormuz. Los mercados temen un shock de oferta prolongado y un aumento de la presión inflacionaria global.
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En la apertura tras el feriado, el Brent se disparó a u$s111,43 por barril, en medio de la intensificación del conflicto en Oriente Medio y las crecientes preocupaciones sobre el suministro y la inflación.
En las primeras operaciones, el Brent avanzó 2,2%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) subió 2,7% hasta u$s114,57, reflejando el nerviosismo entre operadores, gobiernos y grandes consumidores de energía.
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El repunte estuvo vinculado al endurecimiento del tono del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien el domingo dio un ultimátum a Irán para la reapertura del estrecho de Ormuz y advirtió sobre posibles ataques a infraestructuras estratégicas si no se restablece la navegación.
Los mercados interpretaron esas advertencias como indicios de que la crisis está lejos de desacelerarse, lo que reforzó el temor a un corte prolongado de suministro. El estrecho —por donde circula cerca del 20% del petróleo comercializado mundialmente— mantiene restricciones fuertes y opera con cupos limitados para determinados buques.
Ormuz y la oferta global, en el centro de la tensión
El corredor marítimo conecta el Golfo Pérsico con Asia y Europa, por lo que cualquier interrupción afecta de inmediato a exportadores clave como Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait. Aunque Irán autorizó excepciones para algunos cargamentos, persisten dudas sobre la disposición de las navieras a entrar en una zona de alto riesgo.
Antes del feriado largo ya se observaban señales de una oferta inmediata extremadamente ajustada, con contratos Brent a término por encima de u$s140, su nivel más alto desde 2008. Ese salto elevó la preocupación por una mayor inflación, costos logísticos superiores y posibles faltantes de combustibles.
En este contexto, la OPEP+ anunció un aumento de producción de 206.000 barriles diarios desde el 1 de mayo, pero el mercado lo interpretó más como una medida simbólica que como una solución efectiva, dado que el bloqueo en Ormuz limita la rapidez con que ese volumen puede incorporarse al comercio mundial.




