21 de mayo de 2026
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Apolaki: la mayor caldera volcánica submarina del mundo

Recientemente se identificó en Filipinas la caldera volcánica más grande conocida hasta la fecha, lo que amplía el entendimiento sobre grandes estructuras volcánicas submarinas. Denominada Apolaki —que en filipino significa “señor gigante” y remite a un dios local—, la formación fue descrita por estudios científicos liderados por la geofísica marina Jenny Anne Barretto entre 2019 y 2026. Los análisis estiman un diámetro cercano a los 150 kilómetros, más del doble del de otras calderas documentadas.

El hallazgo llamó la atención de la comunidad geológica internacional por su magnitud y por la complejidad de su origen. Tras años de investigaciones y mapeos detallados, el equipo de Barretto confirmó la existencia de la caldera y su denominación fue aprobada por las autoridades filipinas.

Apolaki se localiza en la elevación conocida como Benham Rise (o Benham), y presenta rasgos geológicos singulares: su base alcanza unos 5.200 metros por debajo del nivel del mar y su cresta muestra escarpes de hasta 300 metros de altura.

La porción de Benham sobre la que descansa la caldera está constituida por una columna volcánica de aproximadamente 14 kilómetros de espesor, con edades estimadas entre 47,9 y 26 millones de años según estudios geoquímicos e isotópicos realizados por institutos oceanográficos de la región.

El hallazgo de Apolaki y su impacto en la geología mundial

El descubrimiento definitivo de Apolaki se produjo en 2019, cuando el equipo de Barretto aplicó tecnologías de mapeo submarino de alta resolución para estudiar Benham Rise. Aunque la zona había sido objeto de investigaciones desde 2008, no se había detectado antes una caldera de estas dimensiones. La identificación fue respaldada por publicaciones científicas especializadas y por organizaciones de referencia, como la Sociedad Geológica de Filipinas.

Una caldera se forma por la actividad eruptiva masiva seguida del colapso de la cámara magmática; Apolaki comparte ese origen con estructuras como Yellowstone (EE. UU.) o Toba (Indonesia), pero su escala la sitúa en una categoría sin precedentes. Por ello constituye un objetivo prioritario para estudiar los procesos de formación y evolución de grandes calderas volcánicas marinas.

Barretto ha señalado que Apolaki “ofrece una ventana única para estudiar la historia geológica del océano Pacífico occidental”. La morfología de la caldera y su contexto tectónico pueden aportar datos relevantes sobre la dinámica de placas y los procesos magmáticos en la región.

Características estructurales y científicas de la caldera

Apolaki destaca por su diámetro aproximado de 150 kilómetros, una dimensión que supera con creces a otras calderas conocidas —por ejemplo, Yellowstone tiene alrededor de 60 kilómetros de diámetro y Toba cerca de 100 kilómetros—.

La cresta de Apolaki incluye escarpes de hasta 300 metros, indicativos de episodios de actividad volcánica intensa y colapsos sucesivos a lo largo de su historia. La ubicación de su base a 5.200 metros de profundidad dificulta las labores de estudio, pero ha permitido la obtención de muestras volcánicas con edades comprendidas entre 47,9 y 26 millones de años.

El grosor de la capa volcánica de unos 14 kilómetros sostiene la hipótesis de actividad magmática sostenida durante millones de años. Investigaciones del Instituto Filipino de Geofísica y Oceanografía han sugerido que las características de Benham Rise podrían estar relacionadas con la formación de grandes provincias ígneas observadas en otras partes del Pacífico.

Implicancias para la ciencia y la región

El reconocimiento de Apolaki como la mayor caldera volcánica conocida exige revisar mapas geológicos y genera nuevas interrogantes sobre cómo se forman calderas en ambientes marinos profundos. El hallazgo puede aportar información sobre la evolución tectónica del margen oriental de Filipinas y sobre los riesgos geológicos asociados a grandes estructuras volcánicas submarinas.

Organizaciones internacionales, incluida la Unión Internacional de Ciencias Geológicas, han enfatizado la necesidad de continuar los estudios en Benham Rise para evaluar la actividad volcánica pasada y su potencial futuro. Hasta ahora no se han observado indicios de erupciones recientes en Apolaki, pero su tamaño y complejidad hacen aconsejable un monitoreo continuado.

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