El Sindicato Obrero del Caucho (SOCAYA) acordó un incremento salarial trimestral para trabajadores de gomerías y centros de reconstrucción de neumáticos, con subas escalonadas entre abril y junio, tras un periodo de tensión con el sector empresario en el marco de las paritarias.
El convenio establece aumentos del 5,5% en abril, 3% en mayo y 3% en junio, todos acumulativos y remunerativos, por lo que impactan también en presentismo y en los adicionales previstos por el convenio.
Desde el gremio describieron la negociación como compleja, condicionada por la situación económica del sector. Señalaron que se realizó un esfuerzo importante para cerrar este tramo de la paritaria, con discusiones intensas y procurando preservar la paz social en un contexto difícil para la actividad.
Asimismo, destacaron la importancia de los trabajadores en el funcionamiento del sector: “Los trabajadores somos parte indispensable de esa realidad y los que ponemos el cuerpo todos los días en los establecimientos”, y adelantaron que seguirán de cerca la evolución de la inflación para evaluar futuras revisiones salariales.
El acuerdo alcanza a los empleados comprendidos en el Convenio Colectivo de Trabajo 231/75, que regula las actividades de gomerías, reconstrucción de neumáticos y vulcanizado en todo el país.
Hace un mes el conflicto escalaba y el gremio estaba en alerta
Semanas antes de pactarse este acuerdo, los trabajadores del sector del caucho habían declarado el estado de alerta y movilización ante la falta de avances en la negociación salarial con las empresas.
SOCAYA denunció una “intransigencia total” por parte de las empresas y advirtió que profundizaría las medidas si no se concretaba una recomposición acorde a la inflación. El conflicto se enmarcó en la paritaria mayo 2025–abril 2026, que permanecía inconclusa.
El sindicato sostuvo que las empresas no habían cumplido con actualizar los salarios según la evolución de los precios, lo que provocó una pérdida sostenida del poder adquisitivo de los trabajadores.
Afirmaron que el desfasaje entre la realidad económica y las propuestas empresarias era “sustancial e inaceptable”, y rechazaron que los trabajadores fueran utilizados como “variable de ajuste”.
También ofrecieron alternativas, como sumas no remunerativas, para intentar destrabar el conflicto, aunque sin resultados. Según el gremio, la recomposición salarial solicitada era justa y necesaria para cubrir los gastos esenciales.
A pesar del tono crítico, el sindicato mantuvo su disposición al diálogo, aunque advirtió que la paciencia se estaba agotando y alertó sobre la posibilidad de medidas de fuerza.


