El rodaje de Gangs of New York, dirigida por Martin Scorsese y estrenada en 2002, reunió en Nueva York a figuras relevantes del cine internacional. Leonardo DiCaprio, uno de los protagonistas, fue el encargado de convencer a Daniel Day‐Lewis —quien se había retirado en 1997— para que aceptara el papel de Bill «El Carnicero». El proceso de negociación se convirtió en una anécdota destacada dentro de la industria.
En una entrevista con la SAG‐AFTRA Foundation, DiCaprio contó que Scorsese propuso a Day‐Lewis para el papel y que muchos asumieron que estaba retirado y dedicado a hacer zapatos en Italia. DiCaprio explicó que le correspondió a él iniciar el contacto personal con el actor británico.
No fue una tarea fácil: Day‐Lewis había dejado la actuación para dedicarse a la fabricación artesanal de calzado en Italia, lo que obligó a abordar la conversación con tacto y paciencia.
Según DiCaprio, ambos caminaron en silencio unos diez minutos por Central Park antes de entablar una charla profunda. Relató que, al sentarse en un banco, hablaron sobre actuación y la propuesta de Scorsese, lo que abrió la posibilidad de que Day‐Lewis reconsiderara su retiro.
La búsqueda del intérprete adecuado para Bill «El Carnicero» exigió perseverancia, empatía y respeto por los tiempos del actor. DiCaprio reconoció la dificultad de la misión, pero destacó que el acercamiento personal fue clave para generar la confianza necesaria antes de que Day‐Lewis tomara una decisión.
Regreso de Day‐Lewis y su impacto en la película
La conversación entre los dos actores resultó decisiva para que Day‐Lewis regresara al cine. La combinación de la visión de Scorsese y el diálogo sobre el oficio de actuar convenció al intérprete de asumir el papel, que se convirtió en una de las actuaciones más elogiadas de su trayectoria y le valió, entre otros reconocimientos, una nominación al BAFTA.
El regreso de Day‐Lewis ilustra la influencia que pueden tener colegas y directores sobre las decisiones de actores consagrados. El respeto mutuo y la admiración por el trabajo de Scorsese fueron factores que pesaron en la elección. La producción incluso ajustó su calendario mientras esperaba la respuesta definitiva del actor, que finalmente aceptó reincorporarse después de varios años fuera de la industria.
El rodaje dejó una marca en el reparto, que incluyó a Cameron Díaz y Liam Neeson. Bajo la dirección de Scorsese se generó un ambiente de exigencia artística y experimentación; la presencia de Day‐Lewis elevó el nivel interpretativo y contribuyó al desempeño de la película tanto en taquilla como en la recepción crítica.
Legado en la filmografía de Scorsese y DiCaprio
Gangs of New York fortaleció la colaboración entre Scorsese y DiCaprio, que continuaron trabajando juntos en títulos posteriores como El aviador, El lobo de Wall Street y El irlandés. La película ocupa un lugar relevante en la obra del director por su ambición técnica y por el esfuerzo colectivo que requirió reunir a su elenco principal.
Según análisis de la prensa especializada, el retorno de Day‐Lewis generó expectativa en torno al estreno y la interpretación de Bill «El Carnicero» se mantiene como una referencia en su carrera. Tras Phantom Thread (2017), Day‐Lewis volvió a alejarse del cine, manteniendo su postura de retirado.



