23 de abril de 2026
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Científicos sudamericanos y europeos crean el mapa genético más completo de pueblos indígenas

El ADN de los pueblos indígenas de Sudamérica revela una historia más compleja de lo que se sospechaba, con migraciones, mezclas y adaptaciones que amplían el conocimiento sobre los orígenes del subcontinente.

Un equipo internacional con investigadores de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Alemania, Italia, México, Perú, España, Suiza y Estados Unidos elaboró un mapa genético de comunidades indígenas sudamericanas.

La investigación fue dirigida por la Dra. Tabita Hünemeier, de la Universidad de San Pablo (Brasil). Los autores concluyen que la diversidad genética en Sudamérica es muy compleja, aunque reconocen límites en las muestras y métodos y piden cautela en algunas interpretaciones. El trabajo fue publicado en la revista Nature, y muestra cómo los genomas de distintas comunidades guardan rastros de desplazamientos por selvas, montañas y ríos.

En varios segmentos genómicos se detectó una afinidad notable con poblaciones australasianas.

Los autores aclaran que esa afinidad se explica mejor por la mezcla con una población asiática ancestral aún no muestreada (denominada Ypykuéra en el estudio) y que la magnitud y distribución de esa conexión varían entre los grupos.

También identificaron aportes de humanos arcaicos, como neandertales y denisovanos, cuya importancia funcional y adaptativa todavía requiere más investigación.

El estudio fue fruto de una colaboración entre la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona), la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) de México y la Universidad de las Américas (Ecuador), entre otras instituciones.

Desde Argentina participaron María Laura Parolín (Instituto de Diversidad y Evolución Austral) y Virginia Ramallo (Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas, CONICET-CENPAT, Puerto Madryn), así como Graciela Bailliet y Claudio Bravi (Instituto Multidisciplinario de Biología Celular, IMBICE-CONICET, La Plata).

También intervinieron investigadores de la Universidad de San Martín de Porres (Lima) y de las demás instituciones mencionadas.

El mapa genético que faltaba en la historia

Durante años la diversidad genética de los pueblos indígenas americanos recibió escasa atención en estudios globales, lo que dejó vacíos para reconstruir su historia evolutiva. La limitada representatividad de las muestras y la complejidad regional complicaron la comprensión de cómo se formaron y diferenciaron estas poblaciones.

El equipo se propuso determinar cuántas olas migratorias poblaron Sudamérica y cómo se estructuraron las poblaciones, superando modelos simplificados mediante el análisis de genomas modernos y antiguos.

ADN que cuenta viajes, mezclas y adaptaciones

“Para lograrlo, secuenciamos el genoma completo de 128 personas que representan 45 comunidades indígenas en ocho países, desde América del Norte hasta la Patagonia”, explicó a Infobae la Dra. Parolín, investigadora del CONICET en paleogenómica. Señaló que se identificaron más de un millón de variantes genéticas no observadas previamente fuera del continente, lo que evidencia una diversidad genética americana distintiva.

Estos datos se integraron con genomas antiguos y modernos de la región, aunque los autores subrayan que la muestra, si bien amplia, no cubre toda la diversidad continental. El análisis apunta a que gran parte de la variación actual derivaría de una tercera gran migración, posiblemente relacionada con grupos mesoamericanos, que habría ocurrido hace al menos 1.300 años; sin embargo, la datación y el origen exactos exigen más estudios.

La afinidad con poblaciones australasianas no respalda un linaje único de indígenas americanos no árticos: más bien refleja mezcla con una población asiática antigua (Ypykuéra), en proporciones modestas y heterogéneas entre grupos.

En los genomas se detectaron variantes nuevas asociadas a fertilidad, rasgos faciales, defensa inmunitaria y metabolismo, así como señales de adaptación en genes relacionados con la piel, el sistema inmune y el manejo de energía. También se confirmaron segmentos heredados de neandertales y denisovanos, cuyo impacto funcional aún debe investigarse.

Herencia indígena: retos y aprendizajes

Los autores proponen incluir la diversidad indígena en estudios genéticos globales para mejorar el entendimiento de la salud y la evolución humana, y enfatizan la necesidad de trabajar en colaboración con las comunidades, con transparencia en la comunicación de los resultados.

Los hallazgos abren posibilidades para valorar y proteger la diversidad biológica y cultural indígena, y describen el pasado genético sudamericano como una red compleja de migraciones, mezclas y adaptaciones, siempre con la advertencia de la prudencia científica y la necesidad de investigaciones futuras para completar el panorama.

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