La sala en penumbra; una joven al piano interpreta una melodía mientras el público, en silencio y respetuoso, observa desde las butacas. Algunos conocen la propuesta, otros la intuyen y los más distraídos la descubrirán al final.
Silencio de hembra es un unipersonal protagonizado por Belén Santos, con dramaturgia de Mónica Salvador y dirección de Herminia Jensezian. La obra explora silencios y ausencias que se enlazan y adquieren sentido en torno a un tema central y complejo: el abuso y sus consecuencias, como el silencio y la ausencia. Se estrenó el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y se presenta los domingos a las 18.
Mónica Salvador, autora, actriz y abogada especializada en derechos de la infancia, aborda en el texto el proceso traumático de una joven que intenta reconstruir su historia a partir de fragmentos de memoria que a veces resultan confusos.
En una entrevista con Infobae Cultura, la protagonista y la directora explicaron cómo se gestó la obra y cuál es su propósito: combinar experiencia artística y elementos testimoniales para construir un relato potente y reflexivo.
—¿Cómo se construyó la dramaturgia de la obra, fue una creación colectiva?
—Belén Santos: El texto fue escrito por mi madre, Mónica Salvador, que además de autora y actriz trabaja como abogada por los derechos de niños, niñas y adolescentes. Su texto aborda los silencios intrafamiliares que muchas personas llevan en el cuerpo durante años y que, en esta pieza, el personaje decide romper. Al trabajar con la directora Herminia Jensezian fuimos muy cuidadosas con el texto, abordándolo detalle por detalle.
Durante el proceso de creación surgieron imágenes de sombras y objetos que se integraron a la puesta; el piano ya estaba en la sala Tadrón y en un ensayo me sentí impulsada a tocar. Tengo formación en danza además de teatro, por lo que el cuerpo siempre aparece como un recurso necesario para contar estas historias.
—La música ocupa un lugar relevante, ¿es música original?
—B.L.: La música fue compuesta por Andrea Spinadel, con quien tomo clases desde hace muchos años. Cuando surgió la idea de tocar el piano en escena, le propuse que componga y reversione la melodía de la cajita musical que aparece en la obra. A partir de ese motivo se desarrolló la composición de Silencio de hembra.
—La elección de la sala, en la que las escenas pueden verse desde dos puntos, ¿fue una decisión de la dirección?
—Herminia Jensezian: La puesta requería una dimensión bifrontal —un espacio en espejo— que funcionara tanto para el espectador como para el personaje. Esa decisión responde a la necesidad de visibilizar y multiplicar la mirada: al tratarse de un tema sensible como el abuso intrafamiliar, exponerlo a través del cuerpo y la palabra exigía esa particularidad escénica.
—¿La obra podría inscribirse bajo la clasificación “de denuncia”?
—H. J: Sí, es una obra de denuncia. Toda puesta en escena ofrece una visión del mundo; en este caso, la obra denuncia una realidad que necesita más conversación pública, sobre todo en un contexto donde se debilitan políticas y programas que facilitan el reconocimiento temprano de estos casos, como la Educación Sexual Integral.
*Silencio de hembra se presenta los domingos a las 18 hs. en Tadron Teatro (Niceto Vega 4802, C. A. B. A.)
[Fotos: prensa Silencio de hembra]



