11 de abril de 2026
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Puglia se consolida como destino de playas auténticas

La franja costera de Puglia, en el sur de Italia, se ha consolidado como un destino de referencia para quienes buscan playas variadas y entornos poco masificados en Europa. Además de sus aguas templadas, disfrutables desde abril hasta noviembre, el mar forma parte integral de la vida local y mantiene actividad a lo largo de todo el año.

Para Condé Nast Traveler, la mezcla de paisajes diversos, playas libres y clubes bien equipados convierte a Puglia en uno de los destinos más versátiles del país.

Las playas más destacadas de Puglia van desde amplios arenales blancos hasta calas escondidas entre acantilados. Sitios como Baia delle Zagare, Punta Prosciutto, Lama Monachile o Torre Guaceto muestran rasgos naturales y culturales propios: algunos ofrecen calma y naturaleza virgen, otros un ambiente familiar o cercanía a pueblos con amplia oferta gastronómica y actividades.

El atractivo de Puglia no solo reside en su diversidad de paisajes, sino también en la vida costera integrada con la cultura local. Según Condé Nast Traveler, es habitual ver familias en la costa incluso en invierno, ya sea paseando o disfrutando de la cocina regional. Esa presencia estable, junto con la hospitalidad local, aporta autenticidad frente a otros destinos italianos más concurridos.

Baia delle Zagare: contraste de acantilados y playas blancas

En el parque del Gargano, Baia delle Zagare sobresale por sus acantilados claros y el aroma de los cítricos. Esta bahía, protegida por pinares y olivos centenarios, es uno de los paisajes más emblemáticos de la región.

La playa, de aproximadamente un kilómetro, combina una zona libre y un club asociado al Hotel delle Zagare. Por la mañana recibe más sol, mientras que por la tarde la sombra de los acantilados cubre el arenal.

Desde allí es posible acceder en barco a la pequeña cala de Cala dei Morti, que según la tradición local servía de refugio a pescadores durante las tormentas.

Punta Prosciutto: arenas finas y aguas caribeñas

En la costa jónica cercana a Porto Cesareo, Punta Prosciutto ofrece cuatro kilómetros de arena blanca y aguas turquesa, una de las joyas del Salento por su paisaje y ambiente relajado.

Las dunas, que alcanzan hasta ocho metros, se integran con la vegetación mediterránea y crean un entorno apto para familias y deportes acuáticos, especialmente cuando sopla el Scirocco. Hay clubes de playa como La Punta Beach, donde conviene reservar con antelación. La suave pendiente del fondo facilita paseos largos y seguros en la orilla.

Lama Monachile: la postal de Polignano a Mare

En Polignano a Mare, Lama Monachile se abre entre acantilados imponentes y una estrecha playa de guijarros. Es una de las calas más icónicas de la zona y escenario habitual de exhibiciones de clavados.

En verano atrae a locales y turistas que acuden a saltar desde las rocas y a disfrutar de la animación. Al no existir clubes de playa, la oferta gastronómica se concentra en el centro urbano, con restaurantes y bares a poca distancia.

Marina di Pescoluse: las Maldivas del sur de Italia

En el Salento, cerca de Lecce, Marina di Pescoluse es conocida como “Las Maldivas de Salento”. Sus aguas poco profundas y cristalinas bañan cuatro kilómetros de arena fina y blanca.

Detrás del arenal se suceden dunas con acacias y lirios, que configuran un paisaje natural singular. Existen clubes de aire bohemio como Flota la spiaggia y numerosos servicios de restauración, desde la tradicional puccia hasta aperitivos al atardecer. Es un lugar apreciado por quienes buscan relax, ambiente familiar y buena gastronomía junto al mar.

Torre dell’Orso: tradición y naturaleza junto a Lecce

A 28 kilómetros de Lecce, Torre dell’Orso destaca por su playa en forma de media luna y los acantilados de piedra caliza. El islote doble conocido como “Le Due Sorelle” es uno de sus emblemas naturales.

La playa, de casi un kilómetro, alterna zonas libres y clubes de playa frecuentados por familias y deportistas. Se pueden alquilar canoas o pedalones para visitar la cercana Grotta della Poesia.

Los bares del entorno ofrecen especialidades locales como el rustico leccese, que suma un toque gastronómico a la experiencia costera.

Porto Selvaggio: aventura y tranquilidad en estado puro

Quienes prefieren entornos intactos eligen Porto Selvaggio, en un parque natural protegido cerca de Nardò. La costa aquí es rocosa, rodeada de pinos carrascos y matorral mediterráneo.

Para acceder es necesario conducir desde Nardò y caminar unos 20 minutos desde el aparcamiento. Se recomienda llevar agua, comida y equipo de esnórquel, ya que no hay clubes de playa ni servicios. Condé Nast Traveler lo destaca como uno de los parajes más tranquilos y genuinos de la región.

Punta della Suina: ocio y paisaje en Gallipoli

Cerca de Gallipoli, Punta della Suina combina ocio y belleza escénica. Rodeada de pinares y plataformas rocosas, forma una piscina natural de aguas turquesa.

El club de playa ofrece sombrillas, tumbonas y bebidas; la laguna, de fondo arenoso y aguas calmadas, es ideal para familias y grupos que buscan socializar en un entorno costero atractivo.

Cala Matana: para perderse en el paraíso de las Tremiti

En la isla de San Domino, dentro del archipiélago de las Tremiti, Cala Matana es una pequeña cala de guijarros y aguas profundas, flanqueada por pinos y acantilados. Fue fuente de inspiración para el artista Lucio Dalla, que vivía en la zona.

Se accede a pie o en barco; la ausencia de servicios y clubes realza su carácter aislado. Es una opción ideal para quienes buscan conexión con la naturaleza marina y tranquilidad lejos del bullicio.

Baia di Vignanotica: entre acantilados blancos y olivos

Entre Mattinata y Vieste, Baia di Vignanotica impresiona por sus acantilados de piedra blanca y su playa de guijarros. El camino de acceso atraviesa olivares y desciende hasta la costa.

Conviven tramos equipados y zonas salvajes. La tarde suele ser el mejor momento para visitarla, cuando la luz realza los relieves de los acantilados y el ambiente invita a la contemplación.

Torre Guaceto: naturaleza y calma en una reserva protegida

A 20 kilómetros de Ostuni, Torre Guaceto forma parte de una reserva marina protegida con dunas, marismas y aguas poco profundas donde la presencia humana es limitada.

El acceso obliga a dejar el vehículo en Serranova y completar un trayecto a pie de alrededor de 50 minutos o usar el transporte del parque. Solo hay un pequeño club de playa y un puesto de bebidas; el mayor atractivo es el contacto con la fauna y la flora.

Según Condé Nast Traveler, Torre Guaceto destaca por su estado casi intacto y su ambiente tranquilo, ideal para quienes buscan experiencias ecológicas auténticas.

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