Un barco con personas de la minoría rohingya y ciudadanos de Bangladesh volcó en aguas del sur de Myanmar mientras intentaba dirigirse a Malasia.
El naufragio dejó alrededor de 250 personas desaparecidas, entre ellas niños, según confirmaron ACNUR y la OIM.
Las agencias señalaron que la embarcación, sobrecargada y en mal estado, zarpó a principios de abril y se vio afectada por fuertes vientos y oleaje en el mar de Andamán.
La tragedia evidencia la desesperación de quienes huyen de la represión y la guerra civil en Myanmar. Muchos de los pasajeros habrían salido de los campos de refugiados de Cox’s Bazar, donde más de un millón de rohingyas vive en condiciones precarias.
El éxodo de la comunidad rohingya se intensificó en 2017, cuando una ofensiva militar obligó a al menos 730.000 personas a abandonar el estado de Rakhine.
El mar de Andamán ha sido escenario de múltiples naufragios similares, en los que embarcaciones sobrecargadas y deterioradas sucumben ante el mal tiempo.
La Bangladesh Coast Guard informó que uno de sus buques rescató a nueve sobrevivientes, entre ellos una mujer, que flotaban cerca de las islas Andamán. El portavoz, el teniente comandante Sabbir Alam Sujan, dijo a AFP que los rescatados se mantenían a flote con tambores y troncos.
Un superviviente, Rafiqul Islam, declaró que traficantes lo persuadieron para abordar la embarcación con la promesa de trabajo en Malasia. Indicó que algunos pasajeros murieron en la bodega y que él sufrió quemaduras por el derrame de aceite durante la travesía.
La nave navegó durante cuatro días antes de volcar y los sobrevivientes permanecieron casi 36 horas a la deriva hasta ser rescatados.
El comunicado conjunto de ACNUR y la OIM subrayó la urgencia de mantener y aumentar la financiación internacional para la asistencia humanitaria dirigida a los refugiados rohingya y a las comunidades de acogida en Bangladesh.
Las agencias advirtieron que la reducción de fondos aumenta la vulnerabilidad de los desplazados, que se ven forzados a recurrir a rutas peligrosas en busca de seguridad y oportunidades.
En paralelo, el gobierno de Bangladesh lanzó un nuevo programa de apoyo directo a pequeños agricultores, denominado “Farmers’ Card”, que busca modernizar el sector y ofrecer subsidios más eficientes mediante tarjetas registradas.
El plan beneficiará inicialmente a 22.000 productores en una fase piloto y prevé alcanzar a 27,5 millones de agricultores en cinco años, con el objetivo de fortalecer la economía rural y asegurar el acceso a insumos y servicios. La agricultura representa entre el 11% y el 12% del producto interno bruto y emplea a una gran parte de la población.
(Con información de AFP, Reuters y Europa Press)



