23 de abril de 2026
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Antonela Roccuzzo en total black

En la moda hay prendas que perduran más allá de modas pasajeras. El vestido negro corto, conocido como “Little Black Dress” o LBD, es uno de esos clásicos. En su última aparición pública, Antonela Roccuzzo eligió una versión contemporánea de esta pieza, demostrando cómo una apuesta por la sencillez bien cuidada puede resultar más impactante que el exceso.

La empresaria argentina optó por un diseño de silueta estructurada con mangas abullonadas y drapeado sutil, confirmando su preferencia por un lujo discreto y una estética atemporal. Esta elección subraya la capacidad del LBD para adaptarse y renovarse según quien lo lleve.

El “Little Black Dress”, versión Antonela

Desde que Coco Chanel lo popularizó en 1926, el Little Black Dress se consolidó como una prenda esencial por su versatilidad y carácter atemporal. El negro dejó de asociarse exclusivamente con luto o servidumbre para convertirse en sinónimo de elegancia y sobriedad.

En el caso de Antonela, la combinación de una silueta ajustada con mangas voluminosas aporta amplitud en los hombros y define la cintura, generando una estructura que recuerda el reloj de arena.

El drapeado discreto suaviza las líneas y facilita el ajuste a distintas figuras, mientras que el largo mini añade un toque juvenil y sensual. El cuello cerrado y las mangas enfatizan el equilibrio de proporciones del conjunto.

Texturas y accesorios, el arte de la coherencia visual

Partiendo del negro como base, el estilismo juega con texturas y volúmenes para evitar la monotonía. Medias negras translúcidas y stilettos de punta fina prolongan la línea de la pierna y aportan elegancia.

Un bolso rígido y acolchado, con referencias a modelos clásicos de casas como Chanel o Dior, introduce la idea de un lujo contenido. Brazaletes y anillos con diamantes aportan brillo y reflejos discretos sin recargar el look.

El peinado, un recogido bajo con raya al medio y acabado pulido, despeja el cuello y pone en valor los detalles del vestido. El maquillaje en tonos tierra y nude, con piel luminosa y labios discretos, completa un aspecto sobrio y cuidado.

El vestido negro, un básico que atraviesa generaciones

El LBD perdura porque admite múltiples estilos y siluetas: la continuidad del color estira la figura y permite disimular imperfecciones, mientras que su simplicidad lo distingue de piezas más ostentosas. Detalles estructurales como el drapeado o las mangas voluminosas, junto con la elección de accesorios, definen su personalidad.

La propuesta de Antonela muestra cómo un LBD puede expresar un estilo personal sin recurrir a logotipos visibles ni a elementos llamativos.

Azul noche en Nueva York, la otra apuesta de Antonela

En la presentación de la colección Blue Book 2026 de Tiffany & Co. en Nueva York, Antonela Roccuzzo lució un vestido azul noche de Silvia Tcherassi, que combinaba minimalismo y sofisticación.

El conjunto incluía un collar de diamantes atribuido a la colección de Jean Schlumberger, con un valor estimado entre 120.000 y 250.000 dólares, y se completó con pendientes de diamantes amarillos, un brazalete rígido y un peinado de ondas suaves, mostrando su facilidad para interpretar distintos códigos de la moda internacional.

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