26 de abril de 2026
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La bicicleta y la ciudad postpandemia

El ciclismo urbano ha seguido creciendo en las grandes ciudades después de la pandemia, impulsado principalmente por mayores inversiones en infraestructura ciclista de calidad.

Un estudio publicado por la editorial académica internacional Grupo Taylor & Francis en la revista International Journal of Sustainable Transport señala que este avance está asociado a una reducción significativa de muertes y lesiones graves entre ciclistas. El trabajo destaca el caso de París, donde la proporción de desplazamientos en bicicleta se duplicó entre 2019 y 2023.

La implantación masiva de redes de vías exclusivas para bicicletas y la adopción de nuevas políticas urbanas permitieron a ciudades como París, Londres, Nueva York y Berlín reducir la mortalidad y las lesiones graves entre quienes usan la bicicleta.

El compromiso político y las medidas para limitar el uso del automóvil se identifican como factores clave, según Grupo Taylor & Francis. El estudio apunta que la transformación de la infraestructura ciclista fortaleció de forma sostenida la seguridad vial en estas grandes urbes.

Antes de la pandemia de COVID-19, el uso de la bicicleta ya mostraba una tendencia al alza, pero desde 2019 ese crecimiento se aceleró. Según el estudio, en París la proporción de viajes diarios en bicicleta pasó del 5% en 2019 al 11% en 2023, más que duplicándose en cuatro años.

Londres, Berlín y Nueva York también registraron aumentos constantes en el uso de la bicicleta, impulsados por la creación de redes más seguras y una mayor inversión pública.

Seguridad vial y descenso de la siniestralidad

El estudio destaca la caída de la mortalidad por cada 10 millones de desplazamientos en bicicleta: 88% en París, 82% en Londres, 62% en Nueva York y 37% en Berlín entre 2005 y 2023. También se observó una reducción de las lesiones graves: 62% en Nueva York, 50% en Londres y 37% en Berlín, según los datos recopilados por Grupo Taylor & Francis.

Además, se identificó el llamado efecto de “seguridad en números”: el aumento del número de ciclistas no incrementó los accidentes, sino que redujo el riesgo individual. Este fenómeno se dio junto con la transformación del espacio público, que facilitó una mayor presencia de bicicletas y generó entornos urbanos más seguros para ciclistas, peatones y otros usuarios vulnerables.

El papel de la infraestructura ciclista

El éxito del ciclismo urbano se atribuye en gran medida a la creación de carriles exclusivos y a la conexión de estas vías en redes continuas y segregadas del tráfico motorizado.

En ciudades como París, Londres y Berlín se aplicaron medidas para reducir la velocidad y el flujo de vehículos en zonas residenciales. Nueva York, por su parte, optó por una estrategia más amplia que incluyó la reducción de los límites de circulación en toda la ciudad.

El informe subraya que muchas soluciones provisionales instaladas durante la pandemia, como carriles temporales, se consolidaron posteriormente como mejoras permanentes. El coautor John Pucher, profesor emérito de planificación urbana en Rutgers University, señala que estas redes facilitan el acceso seguro a la bicicleta para mujeres, niños y personas mayores.

El estudio concluye que una infraestructura de calidad y bien interconectada es esencial para que los beneficios se mantengan y se extiendan a toda la ciudad.

Factores sociales, políticos y retos pendientes

El apoyo político y la acción de organizaciones de defensa del ciclismo contribuyeron a la implementación de políticas públicas y a asegurar inversiones. El informe de Grupo Taylor & Francis indica que los mejores resultados se alcanzan cuando la infraestructura ciclista se complementa con restricciones al uso del automóvil, lo que hace que conducir sea menos práctico frente a la movilidad en bicicleta.

Persisten desigualdades sociales y territoriales en el acceso al ciclismo urbano, y los avances observados en grandes capitales no siempre se replican en ciudades con menos recursos.

Los autores también advierten sobre limitaciones metodológicas para comparar datos a nivel internacional y sobre la dificultad de atribuir todas las mejoras exclusivamente a la infraestructura, dado que otros factores, como el teletrabajo durante la pandemia, también han influido.

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