En los últimos días Juli Poggio se sometió a un retoque estético en los dientes —un procedimiento reversible con carillas que consiguió como canje con su novio— y la situación se convirtió en un tema de amplio debate mediático: programas de TV, portales, creadores de contenido, memes y críticas públicas.
Cansada del ruido, Poggio publicó un mensaje en TikTok en el que, con ironía y firmeza, describió la magnitud de la repercusión y cuestionó la atención que recibió. Explicó que decidió probar el tratamiento porque trabaja con su imagen y se ve constantemente en cámara; admitió además que buscaba acercarse a un ideal estético, pero defendió su derecho a tomar decisiones sobre su propio cuerpo.
Cuando optó por quitarse las carillas, aclaró que la decisión fue personal y no producto de presiones externas: lo hizo porque no se sintió cómoda con el resultado. En su descargo también criticó la normalización del “hate” en las redes y alertó sobre el impacto psicológico que pueden sufrir las personas que no pueden modificar fácilmente algún rasgo físico. Cerró pidiendo a los medios que busquen temas más relevantes sobre los cuales informar.

