Rodrigo Chaves permanecerá en el centro del poder ejecutivo de Costa Rica al asumir los ministerios de la Presidencia y de Hacienda tras abandonar la presidencia este viernes, en una transición inusual que concentra en el expresidente saliente dos de las carteras más relevantes del Estado.
La nueva mandataria, Laura Fernández, de 39 años, tomará posesión el 8 de mayo en el Estadio Nacional de San José, en un acto al que asistirán delegaciones de 71 países, entre ellas la del rey Felipe VI de España, así como representantes de Panamá y Ecuador. La ceremonia, prevista inicialmente para las 13:00 horas, se adelantó dos horas para evitar las lluvias vespertinas habituales.
La herencia de Chaves y un gabinete sin ruptura
Fernández ganó las elecciones del 1 de febrero con el 48,3 % de los votos, el mayor margen en 32 años, bajo la bandera del Partido Pueblo Soberano, de orientación conservadora.
Durante el Gobierno de Chaves ocupó los ministerios de la Presidencia y de Planificación; renunció para postularse y, tras resultar electa, volvió a ocupar el mismo puesto ministerial hasta la investidura, un hecho sin precedentes en el país.
El gabinete anunciado el 5 de mayo en el Teatro Melico Salazar refuerza la idea de continuidad. Chaves asumirá simultáneamente las carteras de Presidencia y Hacienda, una doble responsabilidad inédita que causó sorpresa en la oposición, especialmente considerando que la Constitución prohíbe la reelección presidencial inmediata.
Además, las carteras de Relaciones Exteriores, Seguridad Pública, Educación, Cultura, Comunicación y Obras Públicas fueron asignadas a personas vinculadas al gobierno saliente.
La oposición señala una paradoja: Chaves, que mantuvo relaciones tensas con el Poder Judicial, la Asamblea Legislativa, la Contraloría General y el Tribunal Supremo de Elecciones durante su mandato, ahora tendrá la responsabilidad de negociar con esas mismas instituciones desde la jefatura de la Presidencia.
Una economía sólida, una seguridad frágil
Fernández recibe un país con indicadores económicos que justifican la continuidad. El crecimiento económico de 2025 fue del 4,6 %, aunque el Banco Central proyecta una desaceleración al 3,5 % para 2026 y 2027.
En la gestión de Chaves la relación deuda/PIB descendió del 67 % al 58,3 %, el desempleo se redujo del 12 % al 6,3 % y la pobreza pasó del 23 % al 15 %. En 2025 el turismo aumentó 0,8 % y las exportaciones crecieron 14 %.
El contraste viene por el lado de la seguridad: Costa Rica registró 873 homicidios en 2025, la tercera cifra más alta de su historia, con una tasa de 16,7 por cada 100.000 habitantes. Las autoridades atribuyen más del 60 % de esos crímenes a enfrentamientos entre bandas vinculadas al narcotráfico.
Según Michael Soto, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), el país funciona como un centro logístico del narcotráfico: grupos criminales reciben cargamentos desde Suramérica y los redistribuyen hacia Estados Unidos y Europa. Una encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica indica que el 73,1 % de la población espera que el nuevo Gobierno mejore la situación general del país.
Mano dura y reformas judiciales en la agenda
Para afrontar la inseguridad, Fernández propone medidas de mano dura contra el crimen organizado, reformas al Poder Judicial y la posibilidad de suspender garantías individuales en zonas de alta conflictividad.
La iniciativa de limitar derechos constitucionales en territorios específicos figura entre los puntos más debatidos de su programa.
Costa Rica abolió el ejército en 1948 y durante décadas consolidó una reputación de democracia estable en una región convulsa. Fernández, la segunda mujer en acceder a la presidencia tras Laura Chinchilla (2010-2014), asume con el mandato de preservar esa imagen mientras enfrenta una violencia que el Estado aún no ha logrado contener.

