Detectar a tiempo qué pacientes con dengue pueden desarrollar formas graves sigue siendo un desafío para los sistemas de salud. Un estudio reciente propone una solución práctica: un test de orina capaz de anticipar el riesgo de complicaciones antes de que aparezcan los signos clínicos más evidentes.
La prueba fue desarrollada por investigadores de la Nanyang Technological University (NTU) de Singapur, que demostraron que ciertos marcadores urinarios permiten estimar con mayor precisión la probabilidad de evolución hacia cuadros severos.
El hallazgo, publicado en la revista Open Forum Infectious Diseases, podría ayudar a mejorar la toma de decisiones clínicas y reducir tanto hospitalizaciones innecesarias como casos de alto riesgo que no se detectan a tiempo.
El reto de predecir el dengue grave
El dengue, transmitido por el mosquito Aedes aegypti, afecta a millones de personas cada año, sobre todo en zonas tropicales y subtropicales. En la mayoría de los casos causa fiebre y malestar y los pacientes se recuperan sin complicaciones.
Entre un 2% y un 5% de los infectados progresa a formas graves, que pueden incluir hemorragias, falla orgánica y riesgo de muerte. Identificar a esos pacientes es difícil porque los síntomas iniciales son similares en la mayoría de los casos y las complicaciones graves suelen aparecer cuando la fiebre comienza a bajar, reduciendo la ventana para intervenir.
Qué detecta el test y cómo mejora el pronóstico
El método se basa en medir dos proteínas en la orina: NGAL y suPAR. NGAL se eleva en procesos inflamatorios y suPAR refleja activación del sistema inmune; juntas actúan como indicadores de una respuesta más intensa del organismo.
El equipo de la NTU observó concentraciones más altas de estas proteínas en pacientes con dengue, en especial en quienes desarrollaron formas graves, y diseñó un test para cuantificarlas y estimar el riesgo de complicaciones.
El estudio, dirigido por el Dr. Andrew Teo y la profesora asociada Yeo Tsin Wen, comparó muestras de personas infectadas con las de individuos sanos y encontró que la medición de estos biomarcadores predice la gravedad entre tres y cuatro veces mejor que los criterios tradicionales.
Actualmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) usa signos de alerta —como dolor abdominal intenso o sangrados— para orientar las hospitalizaciones, pero esos indicadores dependen en parte de la interpretación clínica. El nuevo enfoque aporta medidas objetivas que complementan esos criterios y facilitan decisiones más informadas.
Impacto en la gestión hospitalaria y seguimiento del paciente
Uno de los beneficios principales es la optimización de la gestión hospitalaria: en brotes, la incertidumbre conduce a internaciones preventivas que sobrecargan los servicios, mientras que algunos casos de alto riesgo pueden pasar desapercibidos. Este test ayudaría a reducir ambos problemas, evitando hospitalizaciones innecesarias y priorizando a quienes requieren atención.
Al ser no invasivo —uso de orina en lugar de sangre—, es más fácil de implementar en distintos entornos, incluso fuera de hospitales, y se puede repetir a lo largo del curso de la enfermedad para monitorear la evolución y ajustar el manejo clínico.
En situaciones de alta demanda, como epidemias, este tipo de seguimiento puede marcar la diferencia, permitiendo decidir con mayor seguridad quién necesita vigilancia intensiva y quién puede recuperarse en casa, e incluso habilitar estrategias de monitoreo domiciliario cuando los centros de salud están saturados.
Perspectivas, validación y próximos pasos
Expertos independientes resaltan el potencial del hallazgo para transformar el manejo del dengue, sobre todo en regiones con recursos limitados. La identificación de biomarcadores en orina representa un avance relevante hacia herramientas más accesibles.
El equipo de la NTU trabaja ahora en un test combinado que mida, en una sola muestra, estas proteínas junto con componentes virales, lo que facilitaría tanto el diagnóstico como la evaluación del riesgo y el seguimiento.
Será necesario validar estos resultados en estudios más amplios antes de incorporarlos a protocolos clínicos, pero si se confirman podrían mejorar la respuesta ante brotes.
Desarrollar herramientas simples y accesibles para anticipar complicaciones es esencial en enfermedades como el dengue: detectar antes, intervenir mejor y emplear los recursos de forma más eficiente son los objetivos que impulsa este avance, con impacto directo en la salud pública.



