Un grupo de científicos cuestionó la respuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ante una emergencia sanitaria provocada por un brote de hantavirus en un crucero. Aunque la transmisión no se limita a contagio interpersonal, algunos expertos señalan que no es necesario un contacto físico muy estrecho para que se produzca la infección y que esta podría deberse a aerosoles presentes en el aire.
El brote ocurrió en el crucero MV y fue analizado en un artículo publicado en The BMJ, con la participación de investigadores de la Universidad de Maryland (Estados Unidos); Universidad de Oxford (Reino Unido); Escuela de Salud Pública Dalla Lana, Universidad de Toronto (Canadá); Universidad de Otago (Nueva Zelanda); Escuela de Ciencias de la Tierra y la Atmósfera, Universidad Tecnológica de Queensland (Australia); y la Escuela de Salud Pública de Colorado (Estados Unidos).
En el informe, los especialistas afirmaron que el episodio en el crucero “debería llevar a la OMS a modificar su respuesta habitual frente al riesgo de transmisión aérea del virus”. Añadieron que, dado que el hantavirus tiene transmisión documentada entre personas y una alta tasa de letalidad, no corresponde minimizar el riesgo de transmisión por aerosoles hasta que se descarte de forma concluyente.
Según los autores, el enfoque inicial debería ser la adopción inmediata de medidas de precaución para reducir la transmisión aérea: uso de barbijos por parte del personal sanitario, de los casos y de los contactos cercanos; mejora de la ventilación; evitar la recirculación de aire sin filtración; y emplear filtros HEPA portátiles en todos los espacios cerrados de cuarentena y en el transporte.
Los científicos señalaron que, el 8 de mayo, la OMS publicó varios documentos con mensajes divergentes. Un informe en Disease Outbreak News reconoció la posible transmisión de persona a persona, pero en gran medida centró las precauciones en la transmisión por gotas y el contacto, fuera de los procedimientos que generan aerosoles.
Por el contrario, la guía de la OMS sobre el manejo de contactos de casos del virus Andes y las recomendaciones para el desembarque del crucero adoptaron medidas más estrictas: cuarentena, uso universal de barbijos durante el desembarque, barbijos para los trabajadores de la salud que brindan atención directa y medidas de ventilación como evaluaciones al aire libre y transporte de pasajeros con ventanas abiertas.
Los investigadores sostuvieron que las propias publicaciones de la OMS indican que la pregunta no es si las precauciones contra la transmisión aérea son excesivas, sino por qué no se establecieron como norma desde el inicio. La transmisión entre personas del virus ANDV ha sido documentada en varias ocasiones a lo largo de casi 30 años, aunque este aspecto rara vez ha recibido investigación detallada.
Recordaron además el antecedente del brote en Epuyén en 2018: en una fiesta de cumpleaños con más de 100 invitados, el paciente índice asistió durante unos 90 minutos con síntomas y se registraron casos secundarios entre personas ubicadas hasta 2,5 metros de distancia.
Según los informes, en al menos un caso un asistente se cruzó con el paciente índice sin establecer contacto físico. Varios eventos de transmisión eran compatibles con exposición por inhalación y los investigadores concluyeron que la transmisión pudo haber ocurrido por “inhalación de gotas o de viriones en aerosol”. Por ello, sostienen que esta evidencia debería motivar la adopción de precauciones frente a la transmisión aérea ante la aparición de nuevos casos, en lugar de una postura pasiva. Además, advierten que el énfasis de las directrices de la OMS en el “contacto estrecho” confunde el entorno con el mecanismo de transmisión.

