Algunos viajes son más que una colección de postales turísticas. Para Jimena Barón, cada destino es una oportunidad para detenerse, observar y valorar los momentos sencillos en familia. En Suiza, acompañada por Matías Palleiro y su hijo menor, Arturo, eligió disfrutar del descubrimiento, la risa y el encuentro, y el viaje se llenó desde el comienzo de anécdotas y gestos de ternura.
Al llegar a Suiza, la cantante empezó a documentar la experiencia en sus historias de Instagram. Uno de los primeros contenidos fue una coreografía improvisada de Michael Jackson, con su pareja tarareando “Smooth Criminal” como banda sonora. Acompañó el video con la frase “Nadie cuando llega a Suiza”, anticipando un viaje de diversión y espontaneidad.
Las imágenes posteriores recordaron postales: puentes cubiertos de vegetación, aguas transparentes y cielos despejados. En un tramo del recorrido, se encontró con un puente ecológico sobre la ruta, diseñado para que la fauna pueda cruzar de un bosque a otro. Jimena comentó sorprendida que aquello que a veces se ve en redes es real y que en Suiza existe ese tipo de cuidado del entorno.
También mostró el río Aare, en Berna, donde existe la costumbre de que en verano muchas personas terminan la jornada laboral y se dejan llevar por la corriente hasta sus casas. Jimena aclaró que en su visita hacía frío —la temperatura rondaba los 7 °C—, por lo que esa práctica corresponde a los meses de julio y agosto.
El álbum incluyó paseos por senderos junto al río, caminatas familiares y encuentros con la fauna local, desde patos en aguas claras hasta la aparición de un oso en la naturaleza. En uno de los videos se ve a Matías empujando el cochecito de Arturo junto al río, con el epígrafe “el papucho” y un corazón, mientras el paisaje se despliega bajo un cielo azul con nubes dispersas.
La gastronomía también formó parte del itinerario: compartió una imagen de una mesa con fondue de queso, papas, pan en cubos y fiambres, junto al comentario “Por supuesto”, dejando claro que probar la cocina local fue parte importante de la experiencia.
El humor no faltó. Posó junto a una escultura masculina de gran tamaño y bromeó: “Al parecer, el único p3ne que veré en el viaje”. En otra publicación mostró un pañuelo estampado y un prendedor vintage en forma de oso dorado, comprado en Basilea antes de saber que el emblema de Berna es un oso, y añadió “Muy loco”.
También hubo interacción con los lugareños: en una foto Jimena y Matías aparecen abrazados frente al paisaje urbano de Berna y comentaron que la foto la tomó “un señor muy amable que seguramente tiene Facebook”. Con su habitual desparpajo aclaró: “No estoy embarazada, no sé porque me toca la panza Q”.
El viaje incluyó paseos por bosques, atardeceres a orillas del río y recorridos por paisajes urbanos y naturales que Jimena registró con atención. Cada publicación venía acompañada de observaciones espontáneas y datos sobre la cultura local, como la existencia de puentes ecológicos y la costumbre de disfrutar del río en los meses cálidos.
En resumen, Barón convirtió unas vacaciones familiares en una experiencia compartida marcada por el humor, la ternura y la atención a los pequeños momentos. A través de imágenes y relatos mostró tanto la belleza de Suiza como la importancia de disfrutar con quienes más quiere, transformando el viaje en una sucesión de recuerdos y anécdotas para conservar.

