18 de mayo de 2026
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Consejos profesionales para afrontar el estrés laboral

En el entorno laboral actual, el estrés es una experiencia común para la mayoría de las personas. Estudios indican que alrededor del 80% de los trabajadores afrontan tensión en su puesto y más de un tercio la describe como intensa.

Entre las causas más habituales se encuentran la carga de trabajo excesiva, salarios bajos, la falta de apoyo social, pocas oportunidades de crecimiento y expectativas laborales poco claras. La Universidad de Chicago destaca, además, que la ausencia de control sobre las decisiones laborales y la repetición monótona de tareas contribuyen de forma notable al malestar.

El avance tecnológico ha introducido nuevas fuentes de presión. Según Cal Newport, citado por National Geographic, la llamada “pseudoproductividad” —medir el valor del trabajo por la actividad visible, como la participación constante en correos y reuniones— ha fomentado un aumento del agotamiento.

Newport señala que la multitarea y la sobrecarga administrativa impiden concentrarse en tareas que requieren profundidad y calidad, lo que incrementa el estrés de manera significativa.

La American Psychological Association indica que las demandas contradictorias y la falta de claridad en las responsabilidades son factores frecuentes de malestar emocional en el trabajo. La expectativa de estar siempre disponible fuera del horario laboral intensifica esta presión y puede llevar al agotamiento crónico.

La Universidad de Chicago advierte que la ausencia de límites claros entre la vida profesional y la personal empeora la situación, dificultando el descanso y la recuperación tras la jornada.

Cómo impacta en la salud el estrés laboral

Los efectos del estrés laboral no se limitan al horario de trabajo. La American Psychological Association explica que, de mantenerse, puede provocar dolores de cabeza, trastornos del sueño, molestias digestivas e irritabilidad. Si se vuelve crónico, aumenta el riesgo de ansiedad, insomnio, hipertensión y un sistema inmunitario debilitado.

A largo plazo, el estrés sostenido se ha relacionado con problemas graves como la obesidad, la depresión y enfermedades cardiacas.

La Universidad de Chicago y Verywell Mind señalan que los síntomas emocionales también son importantes: irritabilidad, dificultad para concentrarse y sensación de estar sobrepasado pueden reducir la calidad del trabajo y afectar las relaciones personales.

Encuestas de la APA muestran que muchas personas identifican el trabajo como una de sus principales fuentes de estrés, con un impacto directo en su bienestar general.

El manejo inadecuado del estrés suele derivar en conductas poco saludables, como una alimentación deficiente, consumo excesivo de alcohol y tabaquismo, que empeoran la salud física y mental.

Expertos citados por Verywell Mind advierten que el agotamiento puede provocar desde resfriados frecuentes hasta enfermedades metabólicas y cardiovasculares. La relación entre el deterioro psicológico y la salud física es clara: la sobreexigencia sin periodos de recuperación tiene efectos negativos en múltiples áreas de la vida.

Cómo lidiar con el estrés laboral

Mantener la organización y planificar el día

Organizarse es una medida básica para reducir la sensación de agobio. Planificar la jornada la noche anterior y mantener el puesto de trabajo ordenado evita prisas, mejora la eficiencia y proporciona mayor control sobre las tareas diarias.

Clarificar expectativas y roles laborales

La APA y Verywell Mind recomiendan conversar con los superiores para definir responsabilidades y objetivos claros. Esta comunicación ayuda a reducir la incertidumbre y previene tensiones asociadas a la ambigüedad en el trabajo.

Evitar la multitarea

Cal Newport advierte que la multitarea perjudica la productividad y el bienestar mental: cambiar de tarea con frecuencia tiene un coste cognitivo elevado, aumenta la fatiga y disminuye la calidad del trabajo.

En lugar de eso, los especialistas sugieren agrupar tareas similares y concentrarse en una actividad a la vez.

Tomarse pausas activas

Incorporar pausas activas en la jornada, como una caminata de 15 minutos o ejercicios ligeros durante el descanso, favorece la liberación de endorfinas, mejora el estado de ánimo y contrarresta los efectos del sedentarismo y la tensión acumulada.

Crear un ambiente de trabajo cómodo

Factores como el ruido, la mala iluminación o un puesto incómodo aumentan el estrés. Ajustar el entorno para que sea más tranquilo y ergonómico contribuye a mejorar la concentración y el bienestar general.

Fomentar respuestas saludables

La APA recomienda optar por respuestas saludables frente al estrés: ejercicio físico, yoga o actividades recreativas suelen ser más efectivas que recurrir a comidas poco saludables, alcohol o tabaco.

Establecer límites entre la vida laboral y personal

Definir horarios y evitar la disponibilidad constante fuera del trabajo es esencial. No revisar correos por la noche o durante las comidas ayuda a reducir conflictos y facilita el descanso necesario para afrontar nuevas jornadas.

Aprender técnicas de relajación

La American Psychological Association sugiere prácticas como la meditación, la respiración profunda y la atención plena. Dedicar unos minutos al día a estas técnicas mejora la concentración y contribuye a restablecer el equilibrio emocional.

Buscar apoyo social y profesional

La Universidad de Chicago recomienda recurrir a amigos, familiares o profesionales cuando el estrés resulta abrumador. Los programas de asistencia al empleado y la atención psicológica especializada pueden ser claves para superar episodios de malestar persistente.

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