SpaceX ofrece a inversores la oportunidad de participar en su proyecto dirigido por Elon Musk: desarrollar centros de datos con inteligencia artificial en el espacio y avanzar hacia la presencia humana en Marte.
Se trata de una propuesta con riesgos importantes: los futuros accionistas tendrían derechos limitados, opciones legales reducidas y la empresa actualmente registra pérdidas anuales significativas.
Toque mágico
La reputación de Musk como visionario tecnológico —reforzada por el auge de Tesla y SpaceX— alimenta la expectativa de que podrá transformar ideas ambiciosas en negocios de gran envergadura.
La elevada valoración de SpaceX, cercana a 1,8 billones de dólares, se basa en la expectativa de que la compañía seguirá creciendo y alcanzará metas como centros de datos en órbita y viajes tripulados a Marte.
Sin embargo, la actividad actual de la empresa no refleja esa valoración: SpaceX está expandiéndose con rapidez pero opera con pérdidas.
En 2025, los ingresos fueron de 18.700 millones de dólares, un aumento del 33% respecto al año anterior, pero los costes crecieron más y produjeron una pérdida neta de 4.900 millones de dólares; en el primer trimestre de 2026 hubo otra pérdida de 4.300 millones.
Los documentos de la OPV de SpaceX también contienen estimaciones optimistas que sostienen que los ingresos podrían superar los 28,5 billones de dólares en el futuro.
SpaceX identifica a Starlink, su red de satélites para internet, y a los posibles centros de datos espaciales para IA como los pilares de su negocio a largo plazo.
No obstante, su unidad de IA, xAI, ha quedado rezagada frente a competidores como OpenAI y Anthropic; sus ingresos por IA, como producto independiente, se sitúan alrededor de 500 millones de dólares, una fracción de los líderes del sector.
Musk tiene el control
Aun tras atraer nuevos inversores, Musk mantendrá un control amplio sobre la compañía gracias a la estructura accionarial planeada.
Los accionistas comunes que compren en la OPV recibirán acciones de Clase A, que conceden un voto por acción.
Musk ostenta acciones de Clase B que otorgan 10 votos por título; con aproximadamente el 82% del poder de voto, su decisión primará sobre la de todos los demás inversores.
Esta estructura de doble clase ya ha sido utilizada por otras grandes tecnológicas para asegurar el control de sus fundadores tras salir a bolsa.
No me demandes
Tras años de litigios dirigidos a Tesla, Musk y los asesores de SpaceX han diseñado un marco legal que limita las vías judiciales disponibles para accionistas.
El prospecto exige que las demandas de accionistas se presenten en un tribunal mercantil especializado de Texas.
Si un juez rechaza esa jurisdicción, las disputas se someterían a arbitraje privado sin jurado ni posibilidad de demandas colectivas, lo que reduce las opciones de recurso colectivo para inversores.
La propia presentación admite el “riesgo” de que un tribunal anule estas cláusulas si se impugnan, pero de momento esas condiciones serían aplicables.
Inversor habitual
SpaceX reservará el 30% de las acciones ofertadas en la OPV para inversores individuales, no solo para grandes instituciones financieras.
En condiciones normales, las instituciones compran la mayor parte de una OPV, por lo que esta asignación representa una oportunidad mayor de lo habitual para que el público en general adquiera títulos desde el inicio.
Ese reparto condiciona quién puede ser propietario desde el primer día y, en teoría, diversifica la base accionarial más allá de fondos de cobertura y gestores institucionales.
La mayor presencia de inversores minoristas puede también aumentar la volatilidad inicial: una demanda masiva y entusiasta podría impulsar el precio con rapidez.
No queda más remedio que comprar
Más del 60% de las acciones estadounidenses están en fondos pasivos que replican índices como el Nasdaq 100.
En mayo, Nasdaq cambió sus reglas para permitir que SpaceX se incorpore al índice en 15 días hábiles en lugar de tres meses, acelerando su posible entrada.
Si SpaceX entra en un índice relevante, los fondos indexados que lo replican —incluidos planes de pensiones— deberán comprar acciones del nuevo componente, lo que generaría una fuerte demanda neta hacia SpaceX y ventas en otras compañías.
Además, solo el 4% del capital de la compañía, valorada en 1,77 billones de dólares, estará disponible para su compra en la oferta, una flotación muy limitada.
La combinación de una masa de compradores potenciales y una oferta escasa de acciones podría ejercer una presión al alza significativa sobre el precio inicial.
(AFP)


