La entrevista a Nahir Galarza prevista para el programa Olga fue suspendida tras el femicidio de Agostina Vega; la decisión fue comunicada por Nati Jota, quien junto a Paulo Kablan había coordinado el reportaje, y provocó un fuerte revuelo público.
Una parte importante de la sociedad expresó su rechazo a la entrevista. El periodista Rolando Barbano, que apoyó a Nati Jota como conductora y periodista con derecho a entrevistar a quien considere, criticó sin embargo la decisión de dar espacio mediático a Galarza. Recordó que ella fue condenada por la muerte de Fernando Pastorizzo y afirmó que tratarla como una celebridad genera repudio. Barbano sostuvo que, salvo que exista una motivación periodística clara —por ejemplo, nueva información o revelaciones—, entrevistarla en tono de espectáculo resulta problemático y previsible en términos de rechazo social.
También dijo que la crítica no iba dirigida exclusivamente a Jota —mencionó casos similares en los medios, como el de Mariana Fabbiani— y recomendó cautela al abordar hechos que son muy dolorosos para muchas personas. Finalmente señaló la contradicción de que, ante consultas previas, la propia Nati Jota había dicho que no entrevistaría a un femicida, y advirtió sobre el morbo que a veces centra la atención en la apariencia del entrevistado en lugar del fondo del asunto.


