El plazo fijo es un depósito bancario a plazo en el que el ahorrista acuerda mantener los fondos durante un periodo determinado a cambio de una rentabilidad fija conocida de antemano.
Imagen: Depositphotos
Ambas modalidades conservan las características fundamentales del plazo fijo tradicional: ofrecen seguridad, previsibilidad y permiten conocer con antelación el rendimiento esperado. Aunque el plazo fijo continúa siendo una opción frecuente entre pequeños ahorristas, es recomendable evaluar el contexto económico antes de tomar la decisión de inversión.
La rentabilidad obtenida debe compararse con la evolución de la inflación para determinar si realmente aumenta el poder adquisitivo del capital. También es importante considerar la liquidez: durante los 30 días del depósito los fondos permanecen inmovilizados y, si se retiran de forma anticipada, se pueden perder los intereses generados.



