Steven Spielberg reiteró su negativa a trabajar con Netflix, defendiendo el formato tradicional de las grandes salas y el uso del celuloide en 70mm. En una entrevista con ITV News, expresó que no realizaría una película para una plataforma cuyo destino principal es la difusión en pantallas domésticas, y subrayó que la esencia de su oficio reside en la experiencia colectiva que ofrece una sala llena de espectadores.
El director dejó claro que su objetivo es crear obras pensadas para “grandes recintos” y no para dispositivos personales. Señaló que, si colaborara con Netflix, sus filmes tendrían como destino principal las pantallas del hogar, algo que contradice su visión sobre la función de una película. A diferencia de compañías como Apple y Amazon, que han combinado estrenos cinematográficos amplios con el streaming, Netflix suele limitar las proyecciones en salas de sus títulos aspirantes al Oscar a periodos muy cortos, solo lo suficiente para cumplir las normas de la Academia.
Recientemente Netflix hizo una excepción con la adaptación de Narnia dirigida por Greta Gerwig, que tendrá un estreno en cines de 45 días, pero el jefe de cine de la compañía, Dan Lin, ha declarado que en el futuro no trabajarán con realizadores que exijan estrenos teatrales amplios. Esta postura contrasta con la de otros estudios que buscan equilibrar la exhibición en salas y la distribución en línea, y evidencia una división en la industria sobre el papel de la exhibición tradicional en la era digital.
El papel de Netflix en el cine de autor
A pesar de la resistencia de Spielberg, Netflix ha sido una fuente de financiación y apoyo para cineastas que desean desarrollar proyectos personales. Directores como Noah Baumbach, David Fincher, Martin Scorsese, Joel Coen, Jane Campion, Alfonso Cuarón, Todd Haynes y Guillermo del Toro han encontrado en la plataforma recursos para llevar a cabo películas que de otro modo podrían no haberse realizado.
Entre las producciones más destacadas financiadas por Netflix están Roma, El irlandés y La balada de Buster Scruggs. Esto plantea un debate sobre si algunas obras del cine de autor existirían sin el respaldo de la plataforma: mientras algunos creadores priorizan la viabilidad de sus proyectos frente a las limitaciones de la distribución convencional, Spielberg mantiene su apuesta por el cine como espectáculo colectivo y, por ahora, descarta cualquier colaboración con Netflix, defendiendo la experiencia compartida en la pantalla grande como núcleo de su vocación cinematográfica.


