Copenhague encabezó la última edición del Happy City Index, que evaluó 1.000 ciudades con 64 indicadores. Según Travel + Leisure, la capital danesa destacó por su calidad de vida, sostenibilidad, conciliación entre trabajo y vida personal y participación cívica.
El índice asignó a Copenhague 6.954 puntos tras valorar aspectos como movilidad, economía, salud, gobernanza y vida ciudadana. Entre sus fortalezas figuran el transporte ecológico, una baja tasa de desempleo, permisos parentales remunerados y una alta participación electoral.
La ciudad superó por poco a Helsinki, que obtuvo 6.919 puntos, y a Ginebra, con 6.882.
El informe, citado por Travel + Leisure, aclara que el objetivo del índice no es declarar una única “mejor” ciudad, sino identificar urbes que combinen calidad de vida, sostenibilidad y estrategias de desarrollo a largo plazo y que puedan servir de ejemplo para otras.
Cómo mide el índice la felicidad urbana
Las 50 primeras ciudades forman el llamado Gold Group. Según el informe reproducido por Travel + Leisure, ese grupo agrupa a las urbes con rendimiento alto y sostenido en seis dimensiones: ciudadanía, gobernanza, medioambiente, economía, salud y movilidad.
Los responsables del índice señalan que la intención es reconocer ciudades que integren buena gobernanza, sostenibilidad, capacidad de respuesta y calidad de vida, para ofrecer una visión equilibrada del desarrollo urbano. Ese enfoque explica en parte por qué Copenhague ocupa la primera posición.
Transporte público y movilidad sostenible
En movilidad, Copenhague supera ampliamente el promedio global: el 70% de los desplazamientos dentro de la ciudad se realiza con medios ecológicos, frente a una media mundial del 45%.
El uso del transporte público es otro punto fuerte: la capital registra 496 viajes anuales per cápita, comparado con 194 del promedio del índice.
Además, la siniestralidad vial en la ciudad es casi la mitad de la media del estudio. El informe sugiere que esa diferencia puede relacionarse con el mayor uso de opciones públicas y ecológicas, aunque no lo presenta como una causalidad definitiva.
Empleo, ingresos y conciliación laboral
Los indicadores económicos también favorecen la posición de Copenhague. Sus residentes perciben ingresos notablemente superiores al promedio nacional y la tasa de desempleo es del 3,62%, frente al 5,58% global.
En materia de políticas familiares, el índice destaca un sistema amplio de protección: los trabajadores disponen de 52 semanas de licencia parental remunerada con al menos el 50% del salario, más del doble del promedio del índice, que es de 24 semanas.
La combinación de salarios elevados, baja desocupación y permisos parentales extensos refuerza uno de los factores clave en la evaluación: la conciliación entre empleo y vida personal.
Salud mental y calidad de vida
En la vida cotidiana, los residentes disfrutan de 25 días de vacaciones pagadas al año y una jornada laboral promedio de unas 39 horas semanales, ligeramente por debajo del promedio global.
El informe también subraya políticas activas de salud mental y bienestar y un plan formal para enfrentar el discurso de odio y el ciberacoso. Fuera del ámbito laboral, destaca además que el 86% de la población habla al menos un idioma extranjero.
La participación cívica se sitúa por encima de la media: la asistencia a la última elección local fue del 65,6%, frente al 49,8% promedio.
El estudio recuerda que Copenhague no está exenta de desafíos: los niveles de residuos per cápita y la contaminación del aire son algo superiores al promedio del índice.
A pesar de estos matices, el periódico señala que Copenhague ofrece uno de los apoyos más sólidos al bienestar cotidiano y futuro de sus habitantes dentro del estudio. El top 10 incluye además varias ciudades escandinavas, como Helsinki, Uppsala, Trondheim, Malmö y Aarhus.


