En un momento político delicado para el Gobierno, el ministro del Interior, Diego Santilli, y el titular del Palacio de Hacienda, Luis “Toto” Caputo, recibirán este martes a las 14.30 en la Casa Rosada a los gobernadores peronistas Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), tres mandatarios con influencia en el Congreso y capacidad para inclinar votaciones decisivas en Senado y Diputados.
La reunión se da en una semana en la que el oficialismo enfrenta un desafío político importante: en la Cámara de Diputados, el kirchnerismo y sectores de la oposición no alineada impulsan una moción de censura contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, una herramienta que no se había aplicado desde la reforma constitucional de 1994.
En ese panorama, Santilli y Caputo cobran centralidad en la mesa política del Gobierno: Santilli conduce la relación con las provincias y las negociaciones parlamentarias, y Caputo administra los recursos públicos y las transferencias que requieren las jurisdicciones.
La participación del ministro de Economía en el encuentro subraya la importancia que la Casa Rosada le otorga. Los gobernadores llegaran con pedidos concretos relacionados con obras públicas, fondos de infraestructura, transferencias nacionales y reclamos por la coparticipación, en un contexto de fuerte restricción fiscal impulsada por la administración nacional.
Además de las demandas económicas, en la reunión se discutirán acuerdos políticos. Jalil, Jaldo y Sáenz han mantenido desde el inicio del gobierno de Milei una relación de cooperación con la Casa Rosada, aunque han preservado autonomía y capacidad negociadora. Los tres fueron relevantes para facilitar acuerdos parlamentarios y cuentan con legisladores propios que en distintos momentos apoyaron iniciativas del Ejecutivo.
El encuentro también responde al objetivo del oficialismo de reforzar su posición en ambas cámaras ante la amenaza de la avanzada opositora contra Adorni. En la Casa Rosada consideran que una moción de censura tendría un impacto institucional y político significativo y buscan evitar que prospere la iniciativa promovida por el kirchnerismo y sectores dialoguistas.
La tarea de conseguir apoyos está a cargo de Santilli, quien desde hace semanas mantiene conversaciones con gobernadores y líderes parlamentarios para consolidar respaldo al Gobierno. Además, lidera la negociación sobre la reforma electoral que impulsa el oficialismo, cuyo objetivo principal es eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
La modificación del sistema electoral figura entre las prioridades políticas del Gobierno para este año y exige construir mayorías que La Libertad Avanza no puede alcanzar por sí sola. En ese escenario, el apoyo de mandatarios provinciales con influencia sobre diputados y senadores resulta imprescindible.
Los tres gobernadores convocados representan perfiles distintos dentro del peronismo. Jalil, de Catamarca, se contó entre quienes mantuvieron canales de diálogo con la administración nacional y suele mostrarse proclive a acuerdos con la Nación.
Jaldo, en Tucumán, consolidó una postura autónoma respecto del kirchnerismo y ha desarrollado un vínculo pragmático con el Gobierno nacional, además de sostener un importante volumen de representación legislativa y una estructura territorial propia en el norte.
Sáenz, en Salta, gobierna desde una identidad provincial y con una amplia red de alianzas. Aunque mantiene reclamos persistentes por recursos e infraestructura, se ha convertido en un interlocutor frecuente de la Casa Rosada y en un actor relevante entre los gobernadores dialoguistas.
La reunión de este martes será observada con atención por oficialismo y oposición. En el Gobierno consideran que la estabilidad parlamentaria de los próximos meses dependerá en gran medida de la relación con los gobernadores y de la capacidad para sostener acuerdos en un Congreso fragmentado.
Con la presión opositora sobre Adorni, las negociaciones sobre la reforma electoral y las demandas financieras provinciales sobre la mesa, Santilli y Caputo buscarán reforzar una alianza política que el Ejecutivo considera indispensable para la gobernabilidad y para avanzar con la agenda legislativa de Javier Milei en un clima de creciente tensión en el Congreso.


