En la última década la tecnología ha transformado la industria del café a nivel mundial. Innovaciones aplicadas en la producción, el tueste, la preparación y la experiencia del consumidor han mejorado la calidad, la trazabilidad y la eficiencia, y en algunos casos se aceleraron por eventos extraordinarios como la pandemia de COVID-19.
El llamado movimiento de la “tercera ola” del café depende cada vez más de herramientas tecnológicas que optimizan procesos, permiten seguir el rastro del producto y facilitan la comunicación entre productores, tostadores, baristas y consumidores.
En Colombia, el consumo también está virando hacia un público más informado y exigente, interesado en el origen, el perfil sensorial y la experiencia asociada a cada taza, en línea con la reputación del país por producir cafés de alta calidad.
Hoy es frecuente que los consumidores colombianos busquen conocer más sobre el café que compran y vivir experiencias alrededor de él. Rodrigo Ernesto Tercero Gómez, de Café OMA, resume este cambio: el consumidor ya no busca solo una bebida, sino entender su origen, explorar perfiles de sabor y disfrutar la experiencia completa. Esta evolución se refleja en las decisiones de compra.
Tecnología en la industria del café: evolución y tendencias
La expansión del acceso a internet y la digitalización de servicios han impulsado el desarrollo tecnológico en el sector cafetero. Mientras que en el año 2000 menos del 7% de la población mundial usaba internet de forma habitual, para 2021 Statista estimó unos 4.900 millones de usuarios, más del 60% de la población, lo que facilitó la adopción de soluciones digitales en la industria.
Estos cambios han transformado la interacción entre empresas de café y clientes. En ventas directas han proliferado puntos de venta digitales y señalética electrónica que mejoran la gestión de pedidos y la eficiencia operativa en tienda.
D. J. Smith y Ed Thompson, de Just Love Coffee Roasters (Tennessee), señalaron a Perfect Daily Grind que el uso de pantallas en cocina agiliza la preparación y coordina mejor los pedidos, sobre todo cuando combinan café y alimentos.
Con la creciente popularidad de pedidos en línea, la coordinación entre baristas y cocina es clave para mantener la calidad y rapidez; los sistemas digitales de gestión de pedidos han sido determinantes para la operativa de estos locales.
Durante la pandemia el comercio electrónico de café se aceleró: un informe de la Asociación Nacional de Café de Estados Unidos (NCAUSA) registró una tasa de crecimiento anual superior al 38% en 2020, impulsada en gran parte por las restricciones sanitarias y el cambio en los hábitos de consumo.
Impacto de la pandemia en la digitalización del café
El COVID-19 funcionó como catalizador de la adopción tecnológica en el sector. Más del 50% de los establecimientos de café en EE. UU. aumentaron la inversión en tecnologías dirigidas al consumidor durante la pandemia, incluyendo pedidos en línea, pagos móviles y servicios de entrega, según el Informe Sobre el Estado de la Industria 2021 de la Asociación Nacional de Restaurantes.
Demian Estevez, propietario de Mojo Coffee Roasters en Nueva Orleans, afirmó a Perfect Daily Grind que la digitalización ya era una tendencia en crecimiento, pero la pandemia la aceleró considerablemente.
El distanciamiento social obligó a muchas marcas a potenciar su presencia en plataformas digitales y redes sociales, herramientas eficaces para comunicar novedades y mantener el vínculo con los clientes durante los cierres.
Estevez también comentó que la experiencia de preparar café en casa durante el confinamiento llevó a muchos consumidores a valorar y comprender mejor lo que ofrecen las cafeterías.
Además, aplicaciones internas para empleados, como Homebase, facilitaron la comunicación y la gestión de turnos ante cambios constantes, mejorando el rendimiento del equipo y, consecuentemente, la atención al cliente.
Pagos sin contacto y nuevas formas de servicio en cafeterías
Un cambio notable tras la pandemia fue la adopción masiva de pagos sin contacto. El informe SCA x Square Coffee 2020 mostró una caída significativa en las transacciones en efectivo por razones de salud; la tendencia hacia pagos contactless ya existía, pero el contexto sanitario la impulsó.
Estevez y los representantes de Just Love Coffee Roasters coincidieron en que la implementación fue relativamente sencilla, porque muchos sistemas TPV modernos, como Toast, permiten el pago por aproximación sin tocar el terminal. Junto con el auge de los pedidos para llevar y los pagos en línea, esto transformó la experiencia de compra en cafeterías.
El distanciamiento social también fomentó los servicios de entrega y retiro sin contacto: el número de cafeterías que ofrecían esas opciones creció un 521% y las ventas combinadas de esos servicios aumentaron un 5.380%, según el mismo informe.
Plataformas como Uber Eats casi duplicaron la cantidad de locales vinculados, abriendo nuevas vías de distribución para café y alimentos.
D. J. Smith y Ed Thompson reconocieron que antes de la pandemia no consideraban las entregas sin contacto, pero la tecnología les permitió adaptarse a las nuevas expectativas de empleados y clientes.
Automatización y digitalización en el tueste y la producción de café
El avance tecnológico también ha llegado al tueste y a la producción. Tostadores y productores integran herramientas digitales para optimizar procesos y elevar la calidad; la inteligencia artificial comienza a tener un papel relevante en estos ámbitos.
Sistemas como First Crack Prediction de Cropster ayudan a detectar con precisión fases clave del tueste, como el primer crack, lo que permite realizar ajustes en tiempo real y mejorar la consistencia del producto.
En el ámbito productivo, la mecanización tiene antecedentes desde la década de 1960 en Brasil con las primeras cosechadoras automáticas, y hoy aparecen nuevas soluciones como el uso de drones para mapear terrenos y recopilar datos de fincas, útil especialmente en zonas montañosas de difícil acceso.
Aplicaciones móviles para productores, como Coffee Club de Yara, facilitan el seguimiento de variables agronómicas —desde nutrientes del suelo hasta la aplicación de fertilizantes— con impacto directo en la calidad del grano.
Asimismo, algunas empresas desarrollan sensores infrarrojos que generan “huellas dactilares” del café, evaluando compuestos orgánicos y prediciendo calidad sin depender exclusivamente de la cata tradicional.









