25 de junio de 2026
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Netanyahu reafirma que Israel mantendrá presencia en el sur del Líbano tras ataque

El Ejército de Israel mató este miércoles a dos hombres al atacar un vehículo en el distrito de Nabatiyé, en el sur del Líbano, un día después de que delegaciones de ambos países se reunieran por quinta vez en Washington para reforzar el frágil alto el fuego vigente desde marzo.

El Ministerio de Sanidad libanés informó que el vehículo se dirigía hacia el municipio de Kfar Rumman. Las víctimas fueron identificadas por medios locales como Mahmoud y Ahmad Assili, originarios de Saksakiyé, en la gobernación de Saida.

En un comunicado, el Ejército israelí confirmó el ataque y describió a los dos hombres como “sospechosos” que cruzaban la zona de seguridad de la cordillera de Ali Taher y representaban una amenaza; en esta ocasión no los vinculó explícitamente con Hezbollah.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, declaró en Tel Aviv que las fuerzas mantendrán su presencia en el sur del Líbano de forma indefinida: “Mientras sea el primer ministro, mantendremos la zona de seguridad en el sur del Líbano, durante el tiempo que sea necesario”, según medios israelíes.

Netanyahu afirmó además que el Ejército avanza en “desmantelar toda la infraestructura terrestre” de Hezbollah. La franja ocupada se extiende unos 10 kilómetros al norte de la frontera y fue establecida tras la ofensiva iniciada el 2 de marzo.

El ministro de Defensa, Israel Katz, cerró la puerta al retorno de más de 200.000 desplazados que viven dentro del perímetro ocupado, afirmando que las casas e infraestructuras están destruidas y que las tropas no se retirarán. Katz añadió que, hasta ahora, Washington no ha exigido formalmente una retirada israelí.

Mientras se producía el ataque en Nabatiyé, las delegaciones israelí y libanesa celebraban en Washington la quinta ronda de conversaciones mediadas por Estados Unidos. El presidente libanés, Joseph Aoun, rechazó la ocupación israelí y cualquier injerencia extranjera, al tiempo que aseguró que las negociaciones seguirán independientemente de las conversaciones más amplias entre Washington y Teherán.

El primer ministro libanés, Nawaf Salam, reiteró su oposición a cualquier presencia militar israelí continuada en Líbano. El Gobierno de Beirut busca un acuerdo que estabilice el sur, posibilite la retirada israelí y refuerce la autoridad estatal en la zona fronteriza.

Las operaciones militares israelíes en Líbano han sido un punto central de fricción y han provocado tensiones públicas entre Tel Aviv y Washington. Drones israelíes volvieron a sobrevolar la ciudad costera de Tiro, lo que aumentó la preocupación de residentes que comienzan a regresar, según la Agencia Nacional de Noticias libanesa.

Teherán ha advertido repetidamente que las acciones militares israelíes en Líbano violan el preacuerdo alcanzado con Estados Unidos y podrían poner en riesgo el proceso de paz en la región. La semana pasada, EE. UU. e Irán firmaron un memorando de entendimiento orientado a un acuerdo más amplio tras el inicio del conflicto el 28 de febrero.

El Gobierno iraní sostiene que la estabilidad en Líbano es un pilar de ese eventual acuerdo. El memorando incluye la integridad territorial libanesa, lo que sitúa las declaraciones de Netanyahu y Katz en contradicción con el marco diplomático que Washington está promoviendo.

El conflicto se reavivó el 2 de marzo cuando Hezbollah lanzó cohetes contra Israel en represalia por la muerte del líder supremo iraní durante los ataques del 28 de febrero; Israel respondió con bombardeos aéreos y una ofensiva terrestre que resultó en la ocupación de la franja fronteriza denominada “zona de seguridad”.

Las autoridades libanesas elevaron este miércoles el balance a 4.211 muertos —entre ellos 135 profesionales sanitarios— y 12.173 heridos por los bombardeos israelíes desde el 2 de marzo. El Ejército israelí estima haber abatido a 3.350 combatientes de Hezbollah en el mismo período.

Por su parte, del lado israelí se registraron dos civiles muertos en el norte desde el 28 de febrero por ataques de Hezbollah y 36 soldados muertos durante la ofensiva, uno de ellos por fuego amigo.

Las hostilidades actuales tienen su origen en los ataques contra Irán del 28 de febrero y la respuesta de Hezbollah del 2 de marzo, fecha que las autoridades libanesas consideran como inicio oficial del cómputo de bajas.

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