9 de agosto de 2026
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Yanina Latorre revela que perdió cuatro embarazos y reflexiona sobre la maternidad

Detrás de su fuerte personalidad y del personaje público que construyó, Yanina Latorre compartió una historia íntima sobre su experiencia con la maternidad. En PH Podemos Hablar detalló el calvario que vivió antes de convertirse en madre de Lola y Dieguito, los dos grandes amores de su vida.

Casada hace 32 años con Diego Latorre, Yanina afirmó que sus hijos son su prioridad. Relató que la llegada de Lola requirió siete años de intentos y tratamientos en una época en la que la medicina reproductiva no disponía de las herramientas actuales.

Contó que le costó mucho quedar embarazada de Lola: fue resultado de un tratamiento prolongado realizado en Rosario, mientras Diego jugaba en Central. Recordó aquel embarazo como una etapa físicamente muy exigente, marcada por cuidados constantes y numerosas inyecciones.

Explicó que pasó gran parte del embarazo en cama y recibía hasta 18 inyecciones diarias, y describió el parto como difícil. Señaló además que hoy la fertilidad cuenta con más recursos y tecnologías que en ese entonces, cuando los procedimientos eran más arriesgados.

YANINA LATORRE SE CONFESÓ A FONDO SOBRE SU HISTORIA CON LA MATERNIDAD DE SUS HIJOS

También relató pérdidas gestacionales: dijo haber sufrido cuatro abortos, y recordó en particular uno que ocurrió cuando estaba de cuatro meses y coincidió con un partido de Boca-River. Describió haber pasado ese episodio en soledad, sin avisar a Diego hasta que terminó el partido, y tuvo que afrontar por su cuenta los trámites y el llamado a sus padres.

Para ella, la vida en pareja con un futbolista profesional dificultó encontrar acompañamiento en momentos críticos: los viajes, los compromisos y la carrera de Diego hicieron que muchas situaciones emocionales debieran afrontarse en soledad. Comentó que la vida de quien acompaña a un jugador es más dura de lo que se imagina.

No se trató solo del momento de la pérdida: vinieron tratamientos, intervenciones médicas y el duelo por cada embarazo que no llegó a término. Habló de la soledad hormonal, de atravesar tratamientos repetidos y de las operaciones necesarias para dejar atrás lo que quedaba después de las pérdidas.

Tras esa experiencia, Yanina decidió que no quería someterse a más tratamientos ni soportar de nuevo el desgaste físico y emocional. Sin embargo, cuando la familia se trasladó de México a Guatemala por un traspaso de Diego, ella comenzó a notar la ausencia de su menstruación y prefirió no contárselo de inmediato a su marido para no crear falsas ilusiones.

Pasaron varios meses sin que le viniera la regla y, cuando los cambios en su cuerpo se hicieron evidentes, se lo contó a Diego. Fueron al médico y descubrieron que llevaba cuatro meses de embarazo: así llegó Dieguito, de forma natural y sin tratamientos, después de una racha de pérdidas que le habían quitado la esperanza.

Ambos partos fueron naturales y ocurrieron antes de lo previsto, por lo que Diego no pudo estar presente en el momento exacto del nacimiento: en las dos ocasiones llegó al día siguiente. Yanina señaló que dio a luz sola a sus dos hijos y que esa experiencia dejó una marca profunda.

La maternidad, que tanto deseaba, también implicó episodios de gran soledad, sobre todo mientras vivían en el exterior y su marido debía continuar con su carrera profesional. Por ese desgaste físico y emocional y por la falta de acompañamiento en momentos clave, dijo que había jurado no volver a parir.

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