La contracción interanual se intensificó tras el agotamiento del pago extra y el impacto de las tarifas de servicios. En los primeros siete meses del año, el sector acumula una caída del 2,7%, aunque las expectativas a 12 meses muestran un mayor optimismo.
Las ventas minoristas pyme registraron en julio una baja interanual del 3,8%, lo que confirma la vulnerabilidad del consumo masivo ante el fin de los impulsos temporales de liquidez. Con un descenso mensual del 2,1%, el sector acumula un retroceso del 2,7% en los primeros siete meses del año, reflejando actitudes defensivas y cautela por parte de los hogares.
El desempeño comercial de julio respondió en gran medida al fin del «efecto aguinaldo», que en junio había aportado liquidez extraordinaria. Sin ese estímulo y frente al aumento de las tarifas de servicios invernales en el presupuesto familiar, la demanda se restringió nuevamente a consumos de primera necesidad.
Patrón de consumo: compras esenciales y postergación de durables
El escenario actual refleja una pérdida sostenida del poder adquisitivo y una demanda fragmentada. Los consumidores limitaron sus gastos a bienes básicos, medicamentos recetados y artículos de reposición inmediata, mientras que postergaron compras de bienes durables, indumentaria, mobiliario y productos de mayor valor unitario.
Ventas por canal digital:
A pesar de la caída general, las ventas online de comercios con locales mostraron un aumento interanual del 14,9% (con una leve baja intermensual de 0,1%), consolidándose como una herramienta clave para captar demanda mediante promociones y financiación.
Análisis por sectores: casi todos en terreno negativo
Según el relevamiento de CAME, seis de los siete sectores analizados registraron retrocesos interanuales. Las caídas más pronunciadas se concentraron en rubros no esenciales y de equipamiento del hogar:
Textil e indumentaria: -5,6%
Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles: -5,5%
Alimentos y bebidas: -5,4%
La única excepción positiva fue el sector de ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción (+1,0%), impulsado por pequeñas refacciones hogareñas y reparaciones de mantenimiento inmediato.
Comerciantes entre promociones, márgenes estrechos y cautela financiera
El menor dinamismo comercial afectó la percepción de los comerciantes sobre la salud de sus negocios: el 44,5% de los consultados calificó su situación como desfavorable (frente al 43,1% de junio), mientras que la visión neutral descendió al 48,1%.
Desde el lado de la oferta, las operaciones se sostuvieron mediante promociones bancarias, billeteras digitales y descuentos por pago al contado, ante la saturación de los límites crediticios de las familias. Al mismo tiempo, las pymes enfrentan una compresión de márgenes por los aumentos en los costos de reposición, el encarecimiento logístico y la competencia informal e importada.
En este contexto de costos crecientes y demanda contenida, el 61,5% de las pymes consideró que la coyuntura es desfavorable para iniciar nuevas inversiones de capital, optando por congelar planes de expansión y priorizar la liquidez operativa. Solo un 14% evaluó emprender inversiones en el momento actual.
Mirada a futuro: repunte del optimismo a 12 meses
A pesar del entorno recesivo, las perspectivas a mediano plazo mejoraron: el 46,3% de los comerciantes prevé que su nivel de actividad se mantendrá sin cambios significativos en el próximo año, mientras que el 42,4% proyecta un escenario más favorable, lo que representa un aumento de 4,7 puntos porcentuales respecto al mes anterior. En tanto, solo el 11,3% anticipa un mayor deterioro en el desempeño de su firma.
La nota “Efecto post-aguinaldo y tarifas invernales frenan el consumo pyme: CAME advierte que las ventas cayeron 3,8% en julio” se publicó primero en DataConurbano.

