26 de junio de 2026
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Estados Unidos, Israel y Líbano acuerdan paz duradera

Israel, Líbano y Estados Unidos firmaron el viernes en Washington un acuerdo marco trilateral destinado a sentar las bases de una paz duradera entre Israel y el Líbano, con el objetivo de poner fin a décadas de hostilidades y a los recientes enfrentamientos entre el ejército israelí y Hezbollah en el sur libanés. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió que “aún queda mucho trabajo por delante”.

La embajadora libanesa en Washington, Nada Hamadeh Moawad, calificó el acuerdo como “un primer paso en el camino hacia la restauración de la soberanía y la integridad territorial libanesa” y hacia “una cesación permanente y definitiva de las hostilidades”. El enviado israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, expresó de forma más contundente que “Irán está fuera, Hezbollah está fuera, y el camino hacia la paz entre Israel y el Líbano está abierto”.

Los detalles concretos del acuerdo no se hicieron públicos durante la ceremonia de la firma.

El texto del acuerdo es el resultado de cinco rondas de conversaciones celebradas en Washington desde abril, impulsadas por la administración estadounidense tras el estallido del conflicto el 2 de marzo, cuando Hezbollah abrió fuego contra Israel en represalia por la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Khamenei, en ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel. Israel respondió con bombardeos y una incursión terrestre que, según autoridades libanesas, ha dejado más de 4.200 muertos y desplazado a más de un millón de personas.

Las bajas israelíes en esta ola de combates se cifran en al menos 32 soldados y cuatro civiles, según datos recogidos por Reuters. Un primer alto el fuego anunciado el 17 de abril no detuvo los enfrentamientos. Un segundo cese de hostilidades, declarado este mes, se adoptó después de que Teherán exigiera que su acuerdo con Washington para poner fin al conflicto más amplio incluyera también al Líbano.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, indicó que el ejército israelí seguirá desplegado en la mayor parte de la “zona de amortiguación” que controla en el sur del Líbano. Añadió que ambas partes acordaron dos áreas piloto para desmantelar la infraestructura de Hezbollah y transferir el control al ejército libanés: una al sur del río Litani —fuera del territorio actualmente ocupado por Israel— y otra al norte del río, que abarca “una pequeña parte de la zona de seguridad ampliada”.

Una fuente política israelí dijo que Estados Unidos supervisará las actividades del ejército libanés en esas áreas. Netanyahu describió la firma como “un golpe mayor” a Irán y afirmó que Teherán “no tiene ningún papel en el Líbano”. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, había adoptado días antes una postura más dura, asegurando que Israel no se retirará de los territorios ocupados “ni siquiera si hay una demanda estadounidense”.

Las negociaciones, que inicialmente debían durar tres días, se prolongaron un día más debido a desacuerdos sobre las zonas piloto propuestas. Según Haaretz, ninguna de las partes había validado el mapa presentado en las conversaciones. Medios libaneses informaron que Beirut rechaza la exigencia israelí de que las zonas piloto comiencen fuera del territorio que Israel ocupa.

El jueves, un funcionario del Departamento de Estado dijo a Reuters que Israel había retirado tropas de algunas áreas del sur del Líbano como gesto de “buena fe” y pidió a las Fuerzas Armadas libanesas que asumieran el control. Funcionarios israelíes y libaneses negaron posteriormente que se hubiera producido retirada alguna, sin ofrecer detalles sobre ubicaciones o alcance.

Aunque rige un cese del fuego, la violencia no se detuvo. El viernes, el ejército israelí informó haber abatido a siete miembros de Hezbollah que operaban cerca de la zona que ocupa; Reuters no pudo verificar ese dato de forma independiente. Medios árabes reportaron además ataques aéreos israelíes en Maifadoun y en Nabatieh al-Fouqa que habrían causado dos muertos y al menos un herido.

La noche del jueves, un militante de Hezbollah lanzó una granada contra soldados israelíes que ingresaban al pueblo de Beit Yahoun, hiriendo a un oficial y a tres soldados —uno de ellos con heridas de gravedad moderada—. El atacante fue abatido y el ejército israelí respondió con ataques aéreos y de artillería en la zona.

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