Estados Unidos anunció que se celebraría una reunión con Irán en Doha para tratar el programa nuclear iraní y avanzar en un proceso de “desnuclearización”, mientras que Teherán negó esa versión y afirmó que no hay negociaciones previstas con Washington.
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que representantes de ambos países se encontrarían en la capital de Qatar para discutir el programa nuclear dentro de una hoja de ruta diplomática destinada a avanzar hacia un acuerdo en el corto plazo. Según su relato, la delegación iraní ya estaría en camino o a punto de partir hacia Doha, en continuidad con contactos previos.
Trump presentó ese posible encuentro como parte de los esfuerzos de su administración para limitar el desarrollo nuclear iraní y reducir las tensiones en Medio Oriente. También vinculó los avances diplomáticos a efectos indirectos en la economía global, citando la caída del precio del petróleo desde el inicio del conflicto regional. Para Washington, la reunión sería un eslabón en una serie de contactos orientados a consolidar entendimientos sobre seguridad y energía.
La Casa Blanca indicó que enviados especiales y asesores que participan en negociaciones internacionales tomarían parte en las conversaciones, combinando reuniones de alto nivel con sesiones técnicas para avanzar en aspectos concretos de un eventual acuerdo. Según la administración estadounidense, el canal diplomático con Irán permanece activo pese al clima de tensión militar en la región.
En contraste, el régimen iraní rechazó que exista una reunión programada con Estados Unidos en Doha. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei, negó negociaciones “a ningún nivel” con Washington y afirmó que el desplazamiento de su delegación no responde a un encuentro bilateral.
Teherán explicó que la visita a Qatar tiene por objetivo el seguimiento de un memorando de entendimiento ya acordado, incluyendo la supervisión de su implementación y trámites administrativos vinculados a compromisos previos, como la liberación de fondos congelados. Subrayó que no se trata de una nueva ronda de negociación política o nuclear.
Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt reafirmó que las iniciativas diplomáticas con Irán continúan y advirtió que cualquier escalada de violencia será respondida. Señaló que la administración combina presión y diplomacia simultáneamente: la negociación es la vía principal buscada por el presidente, aunque no descartó la opción de medidas militares si no se registran avances.


