Algunas recetas rescatan un almuerzo sin necesidad de comprar ingredientes: la tortilla de fideos es un ejemplo. Es simple, económica y ideal para aprovechar las sobras de pasta que quedan en la heladera. En vez de recalentar los fideos tal cual, se transforman en un plato diferente, más completo y con una textura dorada por fuera.
La preparación básica requiere pocos elementos: fideos cocidos, huevos y una sartén. Se adapta fácilmente a distintos tipos de pasta —tallarines, spaghetti, mostacholes, tirabuzones o cualquier pasta corta— y también puede hacerse con fideos que ya tengan algo de salsa, siempre que no estén demasiado líquidos.
Para una tortilla de tamaño medio conviene usar aproximadamente dos tazas de fideos cocidos y tres huevos. En un bol se baten los huevos con sal y pimienta y, si se desea, un poco de queso rallado. Luego se incorporan los fideos y se mezcla hasta que queden bien impregnados por el huevo.
Calienta una sartén antiadherente con un chorrito de aceite; cuando esté caliente, vuelca la mezcla y cocina a fuego medio-bajo para que el huevo cuaje sin quemarse. Empareja la superficie con una espátula y deja que se dore la base; después, da vuelta la tortilla apoyándola sobre un plato y cocina del otro lado hasta que esté firme y dorada.
Cómo hacer una tortilla de fideos fácil y rendidora
Usar fideos ya cocidos y bien escurridos.
Calcular tres huevos por cada dos tazas de pasta.
Añadir queso rallado para más sabor.
Cocinar a fuego medio-bajo para evitar que se queme por fuera.
Dar vuelta la tortilla con la ayuda de un plato grande y plano.
Incorporar jamón, verduras salteadas o restos de pollo para una versión más completa.
El secreto es no apresurar la cocción: un fuego demasiado fuerte dorará rápido el exterior y dejará el centro crudo. Con paciencia y una buena sartén, los fideos se convierten en una comida práctica, sabrosa y rendidora.


