El jefe del Ejército de Israel, teniente general Eyal Zamir, afirmó este domingo que la denominada “Línea Amarilla”, establecida tras un reciente repliegue de tropas en Gaza, debe considerarse “una nueva frontera”. Durante una visita a posiciones en el enclave, Zamir dijo a reservistas que las fuerzas mantienen “control operativo sobre amplias zonas de la Franja de Gaza” y que permanecerán en esas líneas defensivas.
“La Línea Amarilla sirve como línea defensiva avanzada para nuestras comunidades y como línea de actividad operativa”, declaró Zamir, según el portavoz del ejército israelí.
El repliegue se efectuó en el marco del alto el fuego mediado por Estados Unidos entre Israel y el grupo Hamas, tras meses de combates desde octubre de 2023. Las fuerzas israelíes se retiraron hasta la Línea Amarilla, estableciéndola como límite operativo en espera de la evolución del acuerdo y de una posible retirada adicional si Hamas avanza en el proceso de desarme.
En el ámbito político, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, en una conferencia de prensa en Jerusalén con la presencia del canciller alemán Friedrich Merz, dijo que Israel y Hamas “muy pronto pasarán a la segunda fase del alto el fuego”, condicionada a la devolución de los restos mortales del último rehén israelí en poder de los combatientes palestinos. Netanyahu señaló que esa fase podría comenzar a finales de mes, cuando Hamas entregue los restos de Ran Gvili, un policía israelí de 24 años asesinado durante el ataque del 7 de octubre de 2023 y cuyo cuerpo fue trasladado a Gaza.
Zamir subrayó en su recorrido por Beit Hanoun y Jabalia que la restitución del cuerpo de Gvili es imprescindible para avanzar en el acuerdo: “La gran mayoría de nuestros rehenes ha regresado, pero nuestra misión no estará completa hasta que el último caído, el sargento mayor Ran Gvili, sea traído de vuelta”. Añadió que el ejército no permitirá la reconstitución de Hamas y se prepara para la posibilidad de un conflicto sorpresa, según los planes plurianuales del alto mando.
Hamas sostiene que no ha podido recuperar todos los restos de rehenes porque algunos siguen bajo escombros producto de la ofensiva israelí. Israel, por su parte, acusa a Hamas de demorar el proceso y amenaza con reanudar operaciones militares o retener ayuda humanitaria si los restos no son devueltos.
La siguiente fase del acuerdo contempla que el ejército israelí se retire de la Línea Amarilla si Hamas demuestra progresos en el desarme, además del despliegue de una fuerza internacional para garantizar la seguridad en Gaza y la eventual creación de un gobierno palestino provisional bajo supervisión internacional, según el plan facilitado por Estados Unidos y apoyado por la administración de Donald Trump.
En la conferencia, Netanyahu advirtió que la segunda fase “será difícil”, al igual que la primera, y señaló que la tercera etapa de la hoja de ruta consistiría en la “desradicalización de Gaza”, un proceso que, en su opinión, también es alcanzable.
El canciller alemán Merz reafirmó el compromiso de Alemania con la seguridad de Israel y anunció el envío de oficiales y diplomáticos para asistir en la coordinación civil y militar liderada por Estados Unidos en el sur de Israel, además de ayuda humanitaria para Gaza. Subrayó que el apoyo alemán a Israel se mantiene y describió la existencia y seguridad de Israel como un “núcleo inmutable” de la política alemana.
Sobre el reconocimiento de un estado palestino, Merz indicó que la posición de su gobierno es que ese reconocimiento debe producirse al final del proceso y no al inicio, aunque el plan estadounidense deja abierta la posibilidad de una futura independencia palestina. Netanyahu, en cambio, sostiene que la creación de un estado palestino sería una recompensa para Hamas y supondría riesgos para la seguridad israelí.
(Con información de AFP y AP)


