15 de enero de 2026
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Inteligencia británica: Rusia lanzó 5.400 ataques aéreos contra Ucrania en un mes

Según estimaciones de la inteligencia militar británica, Rusia realizó más de 5.400 ataques aéreos contra territorio ucraniano durante noviembre, en el marco de lo que las autoridades describen como una “guerra de desgaste” dirigida a dañar la infraestructura energética de Ucrania y a agravar la situación humanitaria con la llegada del invierno.

El Ministerio de Defensa del Reino Unido indicó en su informe del sábado que la mayoría de estos ataques se ejecutaron con vehículos aéreos no tripulados (drones), complementados por el lanzamiento de 90 misiles desde aeronaves de largo alcance, un patrón que se mantiene desde los dos meses previos.

“Rusia ha lanzado más de 5.000 proyectiles en cada uno de los últimos tres meses, con el objetivo de saturar la defensa aérea de Ucrania”, advirtió el ministerio.

El uso intensivo de drones, tanto armados como empleados como señuelos, apunta a una estrategia rusa de desgaste sobre las fuerzas ucranianas, que sufren presión continua y disponen de escasos periodos de alivio frente a las oleadas de ataques.

Ivan Fedorov, gobernador del óblast de Zaporizhia, informó que en la noche del 4 de diciembre el ejército ruso empleó 588 vehículos aéreos no tripulados de distintas modificaciones (principalmente FPV) y tres sistemas autopropulsados de lanzamiento múltiple de cohetes (MLRS) en operaciones que afectaron a localidades como Novoandriivka y Dobropillia en Donetsk, y Charivne en Odesa.

La inteligencia británica señala que el ritmo de lanzamiento de estos proyectiles depende en gran medida de las condiciones meteorológicas y de “consideraciones geopolíticas”, y que las pausas suelen ser seguidas por picos intensos de actividad cuando las condiciones operativas mejoran.

A finales de noviembre, la inteligencia del Reino Unido también advirtió sobre las dificultades que enfrentan los sistemas de defensa aérea rusos ante el progreso ucraniano en ataques con drones, que están alcanzando objetivos con una eficacia creciente incluso en zonas cercanas a la línea de frente, según comunicó el Ministerio de Defensa en la red social X.

El informe destaca que los recientes ataques ucranianos ponen de manifiesto las limitaciones de las defensas aéreas rusas para proteger emplazamientos militares situados al alcance de las capacidades crecientes de Ucrania en materia de drones, especialmente a corta distancia de la línea de frente.

Como ejemplo, el documento menciona el ataque ucraniano del 5 de noviembre, cuando Kiev empleó drones y misiles para impactar una base rusa en las inmediaciones del aeropuerto de Donetsk, un área controlada por Rusia que se utilizaba para almacenar, fabricar y lanzar drones contra posiciones ucranianas.

Las estimaciones recientes del Reino Unido se conocieron después de que el primer ministro británico, Keir Starmer, y su homólogo noruego, Jonas Gahr Støre, firmaran en Londres un acuerdo de defensa que incluye una alianza naval destinada a “contrarrestar la amenaza submarina rusa”.

Este acuerdo bilateral, valorado en 10.000 millones de libras esterlinas (aproximadamente 13.300 millones de dólares), se enmarca en el contexto de una mayor presencia de unidades submarinas rusas cerca de infraestructuras críticas en el Atlántico Norte y en un aumento del 30% en el avistamiento de buques rusos en aguas británicas durante los últimos dos años, según datos del Ministerio de Defensa del Reino Unido.

El convenio establece que las marinas británica y noruega, ambas miembros de la OTAN, operarán conjuntamente una flota de al menos 13 fragatas Tipo 26, construidas en el Reino Unido y diseñadas específicamente para misiones antisubmarinas.

“Este acuerdo histórico con Noruega fortalece nuestra capacidad para proteger nuestras fronteras y la infraestructura crítica de la que dependen nuestras naciones”, afirmó Starmer durante la ceremonia de firma.

La nueva fuerza conjunta patrullará áreas estratégicas del Atlántico Norte, en particular las extensas aguas entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido, zonas consideradas clave para la defensa y la vigilancia de cables y oleoductos submarinos que transportan comunicaciones, energía y gas.

(Con información de Europa Press)

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