15 de enero de 2026
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DAIA admitida como amicus curiae en la causa por obra robada por los nazis

La causa federal que investiga el hallazgo del cuadro conocido como “Retrato de una dama”, una obra sustraída por los nazis que apareció en Mar del Plata, registró un avance reciente: la DAIA fue incorporada al expediente como amicus curiae, es decir, como “amiga del tribunal”.

La pintura, atribuida al italiano Giuseppe Ghislandi (1655-1743), formó parte de la colección del comerciante judío Jacques Goudstikker y pasó a manos de Friedrich Kadgien, un oficial de las SS vinculado a Hermann Göring, quien falleció en Buenos Aires en 1978.

Según una investigación del diario holandés AD, la obra se encontraba en una vivienda de Mar del Plata y su presencia fue revelada tras una publicación inmobiliaria realizada por descendientes de Kadgien.

En ese contexto, la Justicia aceptó la presentación de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y autorizó su participación en calidad de amicus curiae para intervenir en el proceso.

La resolución que admitió a la DAIA se apoyó en el perfil de la entidad como referente en la defensa de los derechos humanos y en la lucha contra el antisemitismo, el racismo y otras formas de discriminación. El tribunal consideró que se cumplían los requisitos establecidos en la Acordada 7/2013 de la Corte Suprema, que regula la incorporación de terceros con interés legítimo o conocimiento especializado en causas de alto impacto institucional.

La presentación lleva la firma del presidente de la DAIA, Mauro Berenstein, y la asistencia letrada del Dr. Gabriel Camiser. El fallo destacó que la trayectoria de la organización y su vinculación con la temática del expolio nazi le permiten aportar elementos técnicos e históricos relevantes. Además, la decisión judicial se enmarcó en las obligaciones internacionales de la Argentina en materia de restitución y lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales, citando instrumentos como las convenciones de UNESCO y UNIDROIT y la resolución de la Procuración General de la Nación (Res. PGN 76/2007).

El aporte central que deberá presentar la DAIA es un informe técnico dentro del plazo de investigación que fije el juez de garantías. Según la resolución, ese documento debe abordar el marco internacional aplicable a la restitución de bienes expoliados por el nazismo; las prácticas recomendadas para trazabilidad y debida diligencia en el análisis de procedencias; la contextualización documental del expolio sufrido por la familia Goudstikker; la dispersión internacional de sus obras; y criterios sobre buenas prácticas estatales y judiciales en materia de restituciones.

Este avance judicial se produce en paralelo con la causa iniciada por la heredera Marei von Saher, descendiente directa de Goudstikker. Von Saher está representada en Argentina por los abogados Herberto Antonio Robinson, Guillermo Brady y Juan Ignacio Pascual, quienes trabajan en reconstruir el recorrido de la pintura desde su apropiación ilícita en la época nazi hasta su aparición en el país. La querella sostuvo que la designación de la DAIA como “amigo del tribunal” aporta al expediente una perspectiva técnica e histórica de alto nivel y refuerza la dimensión internacional del caso.

El expediente no solo investiga la titularidad de la obra, sino también las obligaciones estatales en materia de restitución, en el marco de los compromisos internacionales de la Argentina, particularmente las normas y recomendaciones de UNESCO y UNIDROIT para combatir el tráfico ilícito de bienes culturales.

El “Retrato de una dama” permanece bajo custodia judicial y cualquier novedad sobre su destino concita el interés de especialistas y del mercado internacional del arte. Actualmente se aguardan los resultados de la pericia técnica realizada el 28 de noviembre en la sede de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Con esos estudios, los peritos Ángel Navarro y Alejo Lo Russo, del Museo Nacional de Bellas Artes, deberán determinar si la pieza en resguardo corresponde a la obra que Jacques Goudstikker consignó en su conocido “Blackbook” bajo el registro 2577 y cuya desaparición denunció su familia tras el saqueo nazi.

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