Con lo recaudado en la edición anterior, los kayakistas donaron un kayak socorrista a los Bomberos Voluntarios. La contribución se enmarca en iniciativas comunitarias donde agrupaciones deportivas y vecinales canalizan fondos y esfuerzos para mejorar los recursos de respuesta ante emergencias. Un kayak socorrista es una herramienta práctica para la atención en cuerpos de agua: permite alcanzar con rapidez a personas en riesgo, transportar heridos en espacios acuáticos y complementa los equipos convencionales de rescate. La entrega de este equipo no solo amplía la capacidad operativa de los Bomberos Voluntarios, sino que también refuerza los lazos entre distintos actores locales: clubes deportivos, organizaciones civiles y servicios de emergencia.
Más allá del aporte material, este tipo de donaciones suele generar beneficios indirectos, como la formación conjunta en maniobras de rescate, campañas de prevención y mayor concienciación sobre la seguridad en ríos y arroyos. Los Bomberos Voluntarios, por su carácter solidario y su presencia en la comunidad, suelen integrar estas herramientas en sus protocolos y ofrecer capacitación para su uso adecuado. La adquisición de un kayak socorrista puede servir además como estímulo para realizar futuras colaboraciones y garantizar que los recursos recaudados se utilicen en proyectos concretos de utilidad pública.
Por otro lado, se realizó la quinta Marcha del Orgullo en Alejandro Korn, acompañada por una feria y un festival de jóvenes. La marcha representa un espacio de visibilidad y reivindicación de derechos para personas LGBTIQ+ y de celebración comunitaria. Las ferias y los festivales que la suelen acompañar funcionan como plataformas para organizaciones locales, emprendedores, artistas y grupos juveniles, ofreciendo actividades culturales, puestos informativos y programación artística orientada a promover la inclusión y el encuentro.
La combinación de una marcha con una feria y un festival juvenil facilita la participación diversa: familias, adolescentes, activistas y vecinos pueden asistir, informarse y compartir experiencias en un ambiente festivo y reivindicativo. Estas iniciativas también permiten a organizaciones comunitarias difundir recursos sobre salud, asesoramiento legal y apoyo psicológico, contribuyendo a la creación de redes de contención y a la sensibilización sobre la diversidad sexual y de género. La realización de la quinta edición sugiere continuidad y consolidación del evento en la agenda local, lo que puede traducirse en mayor alcance y en un fortalecimiento de las políticas y prácticas de respeto e inclusión en el municipio.
Ambos hechos —la donación a los Bomberos Voluntarios y la marcha con su feria y festival— ejemplifican distintas formas de participación comunitaria: una orientada a mejorar capacidades operativas para emergencias y otra enfocada en visibilidad, derechos y encuentro social. En conjunto, reflejan el tejido de solidaridad y compromiso que se manifiesta en actividades voluntarias y culturales dentro de la localidad.


