Francia admitió haber prestado apoyo al gobierno de Benín para frustrar un intento de golpe de Estado que buscaba derrocar al presidente Patrice Talon e instalar una junta militar.
El portavoz del Ministerio de Exteriores francés, Pascal Confavreux, explicó que la ayuda se centró en tareas de inteligencia y observación, suministradas a petición de las autoridades beninesas en el marco de intercambios bilaterales.
La intervención se produjo después de que un grupo de militares irrumpiera el domingo en la sede de la televisión estatal y anunciara el cese de Talon y la formación de un “Comité Militar para la Refundación” encabezado por el teniente coronel Pascal Tigri.
Otro objetivo de los amotinados fue la residencia del general Bertin Bada, jefe del Estado Mayor del presidente; allí se registraron enfrentamientos en los que falleció la esposa del general, aunque él logró huir.
Los sublevados capturaron al general Abou Issa, máxima autoridad del ejército, y al coronel Faizou Gomina; ambos fueron liberados el lunes por la mañana en Tchaourou, en el norte del país, según Reuters.
Tras la rápida respuesta de las fuerzas leales al gobierno, con apoyo internacional, el presidente Talon afirmó que la situación estaba “totalmente bajo control”.
El presidente Emmanuel Macron coordinó personalmente la respuesta internacional, dialogando con Talon y con líderes regionales, incluidos los mandatarios de Nigeria y Sierra Leona, esta última a cargo de la presidencia de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO).
Paralelamente, Benín solicitó ayuda a Nigeria; fuerzas nigerianas realizaron operaciones en Cotonú y desplegaron efectivos para contrarrestar la intentona.
En este contexto, Francia mantuvo un papel diplomático destacado en una región donde ha perdido influencia tras los golpes en Malí, Burkina Faso y Níger, de los que se retiró tras problemas en operaciones antiterroristas.
La agencia AFP informó que la operación concluyó con la detención de una docena de implicados y la liberación de todos los rehenes. Las autoridades militares beninesas confirmaron que Pascal Tigri seguía prófugo el lunes.
El expresidente Thomas Boni Yayi, excluido de las próximas elecciones junto a su formación opositora, rechazó el golpe y lo calificó de “sangriento y vergonzoso”, defendiendo que el traspaso de poder debe realizarse mediante “elecciones libres y transparentes”.
El presidente Talon, empresario textil de 67 años conocido como “el rey del algodón”, dirige Benín desde 2016 y ha reiterado que no optará a un nuevo mandato, en consonancia con la Constitución.
No obstante, la continuidad democrática en el país está en debate por la exclusión de opositores del proceso electoral previsto para abril de 2026, en el que Romuald Wadagni, actual ministro de Finanzas, aparece como posible sucesor del oficialismo.
Este intento de golpe en Benín se enmarca en la inestabilidad que afecta a África Occidental.
(Con información de Europa Press, AFP y Reuters)


