15 de enero de 2026
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Nepal endurece requisitos para subir al Everest en 2026

Nepal ha aprobado nuevas normas que entrarán en vigor en la temporada 2026 con el fin de reforzar la seguridad y mejorar la gestión ambiental en el monte Everest.

La normativa —informada por National Geographic— exige que quienes aspiren a alcanzar la cumbre hayan escalado previamente una montaña de al menos 7.000 metros en Nepal, cuenten con guía local, presenten un certificado médico emitido en el país, paguen tasas más altas y cumplan nuevas obligaciones sobre gestión de residuos y repatriación de cadáveres.

La intención es limitar el acceso después de sucesivas tragedias y del aumento de la congestión en la cima más alta del mundo, tras años en los que propuestas similares rara vez se implementaban de manera efectiva.

Un aumento significativo en las licencias

El Parlamento nepalí aprobó un incremento del 36% en la tasa para escalar el Everest, que sube de 11.000 dólares a 15.000 dólares. La experiencia previa en cumbres mayores de 7.000 metros deberá haberse obtenido exclusivamente en Nepal, un requisito que ha provocado críticas entre la comunidad internacional de alpinistas.

La regulación exige además que todos los guías y jefes de expedición sean ciudadanos nepaleses y que los certificados médicos se expidan en centros autorizados del país. Entre las novedades figura una tasa no reembolsable por gestión de basura y la obligación de contratar un seguro para el traslado de cadáveres, cuyo coste se estima entre 30.000 y 70.000 dólares, según National Geographic.

Estas medidas responden a recientes tragedias y a la presión sobre el gobierno para reforzar la seguridad y reducir el impacto ambiental. En 2023 fallecieron 18 personas en la montaña y en 2024 se registraron ocho muertes adicionales.

Las causas principales han sido el mal de altura, caídas, enfermedades, agotamiento, desapariciones y avalanchas. El aumento de escaladores ha generado congestión en sectores como la cascada de hielo del Khumbu y un incremento de residuos, hasta el punto de que el Everest ha sido descrito como una “bomba de relojería” por la acumulación de desechos humanos.

Turismo, ingresos y desafíos logísticos

El turismo de montaña es una fuente de ingresos esencial para Nepal. Hasta mayo de 2025 se otorgaron permisos a 374 escaladores de 49 países, que generaron alrededor de 4 millones de dólares en derechos de acceso, casi el doble de lo recaudado en 2015.

No obstante, gestionar este flujo masivo sigue siendo un reto. Muchas empresas de expedición y operadores turísticos muestran reservas ante las nuevas normas por el temor a una caída del turismo y del empleo local.

Como señaló Lakpa Rita Sherpa, guía con 17 ascensos al Everest, “la razón por la que la gente no quiere reducir el número de escaladores en el Everest es porque temen perder trabajo”, según recoge National Geographic.

Históricamente la aplicación de normas en Nepal ha afrontado dificultades: pese a anuncios como la prohibición de ascensos en solitario, la implantación de chips de rastreo obligatorios o la retirada de excrementos, la falta de control estatal y la corrupción han obstaculizado su cumplimiento efectivo.

Lakpa Rita Sherpa apunta que la alta rotación en el Ministerio de Turismo y la supervisión de centenares de empresas y escaladores complican la vigilancia real. Alan Arnette, alpinista y bloguero experto en el Everest, sostiene que los operadores no siguen las normas y el Gobierno no las hace cumplir, porque su aplicación afectaría al negocio, según declaraciones recogidas por National Geographic.

Diferencias con la vertiente tibetana

La vertiente tibetana, bajo control chino, aplica reglas más estrictas y una vigilancia más intensa. La Asociación de Montañismo China-Tíbet (CTMA) exige a los escaladores un historial acreditado de ascensos, certificado médico, experiencia real en altitudes superiores a 7.000 metros, guía profesional y uso obligatorio de oxígeno por encima de esa cota.

Lakpa Rita Sherpa destaca que en China las normas se cumplen de forma estricta y que, si no se respetan, no se concede el permiso de ascenso. Ese rigor ha llevado a algunas empresas internacionales, como Alpenglow Expeditions, a operar en la vertiente tibetana en busca de mayor seguridad y menor saturación.

El efecto de las nuevas normas sobre la economía y la sociedad nepalesas es complejo. La obligación de contratar guías locales y el aumento de tasas pretenden reforzar la economía nacional y mejorar las condiciones laborales de los sherpa, pero la exclusión de picos internacionales y el encarecimiento de permisos han suscitado críticas entre alpinistas extranjeros y operadores. Además, la gestión de residuos y la repatriación de fallecidos plantean retos logísticos y financieros importantes para organizadores y familias.

Voces de expertos y futuro de la regulación

Las opiniones de expertos del sector oscilan entre el escepticismo y la esperanza. Alan Arnette advierte que muchos de los picos de 7.000 metros aceptados como requisito son remotos y peligrosos, y propone permitir también cumbres populares como el Denali o el Aconcagua para cumplir la experiencia exigida.

Lakpa Rita Sherpa considera que las medidas pueden beneficiar a los trabajadores locales, pero subraya la dificultad de supervisar su cumplimiento y señala que las obligaciones impuestas a las empresas, como la gestión de residuos, pueden tener mayor impacto que las normas dirigidas únicamente a alpinistas individuales.

El futuro del alpinismo en el Everest dependerá en buena medida de la disposición de las empresas de expedición a aplicar las nuevas normas y del compromiso con la seguridad y la sostenibilidad, factores que, según National Geographic, serán decisivos para un desarrollo responsable de la actividad en la montaña.

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