Friedrich Merz advirtió este sábado que Vladimir Putin “no parará” y que, si Ucrania cae, podría avanzar más allá de sus fronteras. El canciller alemán comparó la situación actual con 1938, cuando la falta de oposición tras la Conferencia de Múnich permitió a Adolf Hitler ocupar los Sudetes y proseguir sus ambiciones territoriales. Según Merz, el riesgo consiste en permitir concesiones iniciales que incentiven nuevas agresiones.
Estas declaraciones se enmarcan en un clima de crecientes tensiones, en el que el gobierno alemán acusa a Moscú de realizar ciberataques y campañas de desinformación destinadas a influir en las próximas elecciones federales y a desestabilizar la democracia alemana.
En el congreso de la Unión Socialcristiana (CSU) en Múnich, Merz trazó un paralelismo directo con 1938 y subrayó que desde 2022 se trata de una guerra de agresión de Rusia contra Ucrania y contra Europa. Afirmó que, si Ucrania cae, Rusia no se detendrá e instó a analizar sus estrategias, discursos y documentos para comprender sus objetivos.
Merz sostuvo que la invasión rusa busca modificar las fronteras europeas y restaurar la antigua Unión Soviética, lo que constituye una amenaza militar directa para los países que formaron parte de ese bloque.
Recordó que ya en 2014, con la anexión de Crimea y el conflicto en el Donbás, se observaron indicios de esos planes. Advirtió que políticas de apaciguamiento similares a las de Múnich podrían tener consecuencias desastrosas si se repiten en la actualidad.
Ante este panorama, el canciller hizo un llamamiento a la unidad europea y a reforzar la defensa común. Propuso mantener la cohesión de la OTAN y la alianza occidental, al tiempo que invertir en capacidades propias de defensa para restaurar la disuasión. También advirtió sobre el desplazamiento de centros de poder globales, que a su juicio ponen en riesgo la libertad, la paz, el Estado de derecho y la democracia en Europa.
Paralelamente, el gobierno alemán acusó a Rusia de llevar a cabo ciberataques y campañas de desinformación con el objetivo de influir en las elecciones federales de febrero de 2025 y de desestabilizar el sistema democrático. Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores afirmó que los servicios de inteligencia alemanes han reunido pruebas que vinculan a grupos de hackers controlados por el servicio de inteligencia militar ruso (GRU) con estos ataques, atribuyendo al colectivo APT28 (también conocido como Fancy Bear) un ciberataque contra la seguridad aérea en agosto de 2024. Asimismo, señaló que la campaña denominada “Storm 1516” buscó influir en recientes comicios en los que el partido conservador de Merz resultó vencedor y la ultraderecha de AfD alcanzó un resultado histórico.
La campaña de desinformación incluyó la difusión de imágenes generadas artificialmente y otros contenidos manipulados destinados a dividir a la sociedad y minar la confianza en las instituciones democráticas. Entre los objetivos figuraron Merz y otros políticos como la exministra Annalena Baerbock y el exvicecanciller Robert Habeck. El jefe de la inteligencia interna alemana (BfV), Sinan Selen, advirtió que la campaña “Storm-1516” muestra de forma concreta cómo se ataca el orden democrático y señaló que ese ecosistema de desinformación involucra a influencers pro-rusos, teorías conspirativas y círculos de extrema derecha.
El gobierno alemán anunció que, en coordinación con socios europeos, adoptará contramedidas que incluyen nuevas sanciones individuales contra actores híbridos y un mayor control sobre los desplazamientos de diplomáticos rusos dentro del espacio Schengen, con el objetivo de mejorar el intercambio de información y reducir riesgos de inteligencia.
La embajada rusa en Berlín rechazó las acusaciones, calificándolas de infundadas y absurdas. Moscú negó cualquier implicación en los ciberataques o campañas de desinformación, mientras las autoridades alemanas mantienen que disponen de pruebas sólidas que apuntan a la responsabilidad rusa.
En este contexto, Alemania continúa siendo el segundo mayor proveedor de ayuda a Ucrania desde la invasión rusa a gran escala iniciada en 2022, y ha denunciado también actividades de espionaje, vuelos de drones cerca de aeropuertos europeos y sabotajes vinculados a Moscú.
El conjunto de advertencias de Merz y de las autoridades alemanas refleja un cambio en la percepción de la seguridad europea, en el que la estabilidad garantizada durante décadas por la presencia estadounidense ya no se considera completamente asegurada.


