Santiago Arzamendia se dirigió a los hinchas de Estudiantes tras la conquista de la estrella número 15, en un momento que combinó alegría por el título y tristeza por su grave lesión. El mediocampista dejó el campo entre lágrimas después de recibir una patada de Juan Nardoni que le provocó molestias en el posterior izquierdo; fue reemplazado a los 29 minutos del complemento por Joaquín Tobio Burgos. Nardoni no recibió tarjeta y continuó en el partido.
Arzamendia dijo sentirse “feliz y triste al mismo tiempo” y aseguró que dio “todo” junto al grupo por el trofeo. Añadió que ahora afrontará “un campeonato aparte”, que el camino de recuperación será largo, pero que está tranquilo y confiado en volver bien. Agradeció los mensajes de apoyo y expresó que la situación lo hará más fuerte.
Al retirarse del campo fue asistido por el cuerpo médico y más tarde recibió la medalla y levantó la copa con una férula en la pierna derecha. El diagnóstico indica rotura de ligamentos cruzados y de meniscos, lesión que requerirá intervención quirúrgica y un periodo de recuperación estimado en al menos seis meses. Como consecuencia, no podrá participar en la próxima edición de la Copa Libertadores con Estudiantes ni en el Mundial para el que había sido convocado a mediados del año siguiente.


