Se confirmó la identidad de una nueva víctima del ataque ocurrido el domingo en Bondi Beach, Sídney, durante la celebración de Janucá. Según The Sydney Morning Herald, Edith Brutman —vicepresidenta de un comité contra los prejuicios y la discriminación en B’nai B’rith Nueva Gales del Sur (NSW)— figura entre las quince personas fallecidas. Las autoridades australianas calificaron el suceso como el ataque más letal dirigido contra la comunidad judía en la historia del país, consideración basada en la naturaleza del acto y en las declaraciones atribuídas a los presuntos autores.
El atentado se produjo en “Chanukah by the Sea”, un evento comunitario celebrado en un parque junto a Bondi Beach que reunió a cientos de asistentes. Brutman, que habitualmente no asistía a este tipo de actos por problemas de salud, había acudido ese día acompañada de su amigo Tibor Weitzen, quien también murió en el ataque, según informó The Sydney Morning Herald.
Edith Brutman era una figura conocida por su activismo: fue exvicepresidenta de la ADU y miembro de Aviv, y desarrolló una larga trayectoria en organizaciones comunitarias. En su comunicado, B’nai B’rith NSW la describió como “una mujer amable y una miembro devota” cuya labor contra el prejuicio y la discriminación dejó una huella perdurable en la organización y en quienes la conocieron.
En redes sociales se multiplicaron las muestras de dolor y reconocimiento hacia Brutman. Usuarios recordaron que, pese a sus problemas de salud, asistió a la celebración con un amigo y lamentaron su muerte junto a la de Weitzen, deseando que su memoria sea una bendición y destacando su estima en la comunidad.
La lista de víctimas refleja la diversidad de personas presentes esa tarde: entre los fallecidos están Matilda, una niña de 10 años; los rabinos Eli Schlanger (organizador de la ceremonia) y Yaakov Levitan; el sobreviviente del Holocausto Alexander Kleytman, que murió protegiendo a su esposa Larisa; y el ex policía Peter Meagher, que trabajaba como fotógrafo freelance en el evento. Organizaciones como JewishCare y el Randwick Rugby Club han publicado tributos y recordatorios sobre sus legados.
Las autoridades describieron el hecho como un acto de “terrorismo y antisemitismo”. Según medios australianos, los presuntos agresores fueron Sajid Akram, de 50 años, quien murió en el lugar, y su hijo Naveed Akram, de 24 años, hospitalizado en estado crítico y bajo custodia. Reportes indican que ambos habrían jurado lealtad al Estado Islámico antes de abrir fuego contra los asistentes, provocando pánico entre las familias y los niños presentes, según testimonios de testigos y allegados.
En su comunicado oficial, B’nai B’rith NSW expresó su dolor por la pérdida de “todas las vidas brutalmente arrebatadas”, transmitió sus condolencias a los familiares y allegados de las víctimas y reafirmó su compromiso de continuar la lucha contra el odio y la violencia que motivaron el ataque.


