Según informó El Diario Sur, en la mañana trabajaron en la zona bomberos voluntarios del destacamento 1ro “Héroes de Malvinas” para intentar circunscribir un incendio y evitar su avance. Los equipos se desplegaron con vehículos y maquinaria para delimitar el foco y controlar las llamas. Los vecinos, preocupados por la proximidad de las viviendas, colaboraron arrojando agua en los márgenes para ayudar en el operativo. Las altas temperaturas y la sequía del terreno complicaron las tareas, ya que favorecen la rápida propagación de los focos.
En esa misma área, los bomberos debieron intervenir previamente en otro conato sobre pastizales que amenazaba con propagarse hacia casas de familias. Ese episodio se registró en la intersección de las calles Calderón y Young, en Glew, y fue controlado para evitar daños mayores a las viviendas cercanas.
Por otra parte, se informó de otros siniestros en el partido de Lomas de Zamora. El martes 16 de diciembre, un automóvil se prendió fuego en plena calle en la localidad de Ingeniero Budge. Según fuentes oficiales citadas por El Diario Sur, no hubo personas lesionadas, pero las pérdidas materiales fueron totales: el vehículo quedó completamente destruido.
En otro hecho nocturno, también sobre la calle Euskadi, entre Epecuén y Goya —a pocos metros del Club River de Lamadrid— un rodado estacionado en la vereda comenzó a incendiarse sin causas aparentes, según el testimonio de vecinos. Ante la emergencia, acudieron cuatro bomberos voluntarios de Lomas de Zamora con una dotación, quienes lograron extinguir las llamas en pocos minutos. No se registraron heridos, pero el vehículo sufrió daños totales y quedó reducido casi únicamente a su estructura.
En todos los casos, las fuentes consultadas destacaron la rapidez de la respuesta de los bomberos y la colaboración vecinal como factores clave para limitar los daños. También alertaron sobre la influencia de las condiciones climáticas —sequía y calor— en la facilidad con que se inician y se expanden los incendios en pastizales y en espacios urbanos, lo que aumenta el riesgo para las viviendas y los vehículos cuando no se actúa con premura. Las autoridades locales y los servicios de emergencia mantienen la vigilancia en las zonas afectadas mientras continúan las tareas de control y prevención.


