En una extensa charla con la prensa, el presidente de Rosario Central, Gonzalo Belloso, explicó por qué la dirigencia decidió no renovar el contrato de Ariel Holan y apostar por la llegada de Jorge Almirón. Belloso sostuvo que, pese a los buenos resultados en la tabla acumulada, el equipo mostraba signos de estancamiento: la comisión directiva detectó cierto relajamiento tras los logros recientes, lo que llevó a tomar una decisión audaz en el banco de suplentes.
El dirigente enfatizó que en Rosario Central no hay lugar para el conformismo. “Todos en este club tenemos que renovar a cada rato las credenciales de por qué estamos acá”, afirmó, y subrayó que la exigencia debe ser diaria tanto para los jugadores como para la comisión directiva. Reconoció que, aunque fueron el equipo que más puntos sumó el último año, las eliminaciones tempranas en los torneos cortos dejaron una sensación de deuda que buscan saldar con un perfil de conducción más riguroso.
Salir de la zona de confort para volver a competir
“En Central siempre hay que buscar más. Nos quedamos afuera en octavos y no nos gustó”, señaló Belloso, y añadió que la estructura del club debe habituarse a la competitividad que exige la hinchada y los socios. Entendieron que el ciclo de Holan había cumplido una etapa y que, para dar el salto internacional, era necesario un cambio de rumbo. La intención es que, salvo referentes como Ángel Di María, los futbolistas deban ganarse el lugar desde cero bajo una nueva metodología.
Sobre la elección del sucesor, Belloso afirmó que Jorge Almirón fue la opción única que consideraron: “Era el técnico que queríamos, el único con el que hablamos”. Remarcó su presente tras los éxitos en Colo-Colo y su antecedente de haber llevado a un equipo argentino a una final de la Copa Libertadores, criterios que lo posicionaron como el candidato número uno para la secretaría técnica.
Los motivos detrás del desembarco de Almirón
La búsqueda del nuevo entrenador fue deliberada: la dirigencia evaluó la vigencia y la experiencia de Almirón en competencias continentales. Buscaron un técnico con trayectoria en clubes grandes, competitivo en la Libertadores y con disponibilidad inmediata, explicó Belloso. Además, valoró que Almirón le confesó su interés por dirigir en Arroyito y su perfil de trabajo comprometido.
Belloso consideró la decisión como un acto de valentía de la comisión directiva, consciente de los riesgos que implican cambios de esta magnitud. Insistió en que la “zona de confort” resulta perjudicial para cualquier proyecto deportivo serio. Con la vista puesta en la próxima Copa Libertadores, Central inicia una nueva etapa con la expectativa de mantener la regularidad mostrada en 2025 y sumar la jerarquía necesaria para competir por títulos hasta el final.


