El juicio oral por el asesinato del gendarme Gustavo Elorrieta, ocurrido en Roldán (Santa Fe), concluyó esta semana y el tribunal anunciará el veredicto el próximo lunes. Tras el cierre de los alegatos, la Fiscalía pidió la pena máxima para la exesposa de la víctima, su hijo y un tercero señalado como su amigo.
Los tres están imputados por homicidio doloso cuádruplemente calificado —por vínculo, por alevosía, por actuar en concurso premeditado de más de dos personas y por codicia—. Elorrieta, que se desempeñaba como segundo comandante de Gendarmería Nacional, fue drogado y golpeado en la cabeza con una maza de hierro, lo que le provocó la muerte.
El tribunal, integrado por las juezas Natalia Benvenuto, María de los Ángeles Granato y Hebe Marcogliese, escuchó los alegatos y revisó la prueba antes de postergar la lectura del fallo. Los acusados son Mercedes Encina Flores (50), Mario Faetani (29) y Alex Galarza (21). El hijo menor de la víctima, que también habría intervenido en los hechos, fue juzgado por la Justicia de menores. Según el Ministerio Público de la Acusación, los imputados planificaron el homicidio con el objetivo de apoderarse del dinero, la identidad y los bienes de Elorrieta, efectuando luego extracciones bancarias y solicitando préstamos usando su nombre.
El hecho se remonta a julio de 2022, cuando Elorrieta viajó desde Buenos Aires para visitar a sus hijos en la vivienda familiar de Larrea al 1200, en Roldán. En ese domicilio vivían Encina —de origen paraguayo— y sus dos hijos, de 20 y 13 años. La investigación señala que el móvil estuvo vinculado a la intención de acceder a los bienes del gendarme, en un contexto en que se conoció que mantenía otra relación en Buenos Aires y ello podría afectar la sucesión.
Según la reconstrucción del hecho, el plan se habría diseñado en junio de 2022. En julio, tras llegar en su Volkswagen Bora gris, Elorrieta fue recibido en la casa y compartió tiempo con su familia. Las pericias presentadas en el juicio indican que lo drogaron con ketamina, lo inmovilizaron y lo atacaron violentamente en la cabeza con una maza de hierro, causándole la muerte de forma casi instantánea, según confirmaron los fiscales de Homicidios Dolosos Gastón Ávila y Adrián Spelta a partir de la autopsia y los elementos secuestrados.
El cuerpo fue ocultado en el baúl del propio automóvil de la víctima y trasladado a una zona rural en las afueras de Roldán, donde lo arrojaron a un aljibe. De regreso, los sospechosos sufrieron un accidente cerca del cementerio local, lo que motivó peritajes de la Policía Científica: con Luminol hallaron rastros de sangre en el baúl y en una lona, y en la casa detectaron restos en el baño, el dormitorio, el pasillo y el ingreso. Además, la Fiscalía sostiene que los acusados realizaron movimientos con las cuentas y la identidad de Elorrieta, disponiendo de dinero en efectivo, gestionando créditos y comprando artículos en plataformas electrónicas a su nombre.
En los alegatos, la fiscal Carla Ranciari afirmó que el ataque fue resultado de una planificación meticulosa impulsada por la codicia, la alevosía y la voluntad de dejar sin posibilidad de defensa a la víctima. Afirmó que la concurrencia de más de dos personas, el vínculo familiar y la premeditación constituyen las agravantes que justifican pedir la máxima pena.
Tras finalizar los alegatos, el tribunal postergó la sentencia para el próximo lunes 22, a fin de completar el análisis de la prueba.


